"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















viernes, 29 de mayo de 2015

Gredos



Sus lágrimas eran refractarias y evasivas, pero ella no sabía que yo ya estaba despidiéndome. 

Llevo aún en la mejilla la calidez del beso que tu madre me diera para acompañarme en esta etapa, ignorando que ya cumplo solo mi viaje. Pudiera haber sido tu beso a su misma edad; pudiera también haberte venerado a sus años, si hubieras querido o necesitado envejecer a mi lado. Al menos en sus ojos intuí los tuyos, al menos tuve un vívido atisbo de un futuro apócrifo contigo, y fui feliz en esa visión en que me cerrabas los ojos al morir y acariciabas a la gata que maullaba sobre mi pecho manso, colmado de una vida contigo. No, no es suficiente; qué parco resultado. Pero basta para un poema que mi impericia ha tornado en prosa apátrida.

Muy pronto Gredos se fugará en la ventanilla de mi coche. Todo paisaje se desliza con fulgor en esta mañana radiante, pero yo no atiendo a sus prodigios más que para compararlos con el prodigio de los ojos de tu madre. Su beso me ha nombrado hijo suyo: me siento hombre por primera vez en mucho tiempo. No es casual que haya hecho este alto en el camino, ni que me haya detenido en la vieja casa que mira los atardeceres desde la carretera. Ella no sabía que venía a despedirme, pero sus lágrimas eran refractarias y evasivas. "Hace un año ya", me dijo; pero, en el picnic que preparo ahora solo en la presa natural de La Pinara, el niño que te buscó para mirarte furtivamente las bragas sigue llorando al pie de una fuente, perdido, sin moneda para pedir un último deseo.

Si ambos compartimos los territorios del lobo, nuestra infancia de duelos postergados, la olorosa especia de los pinares con venero de vida para los veranos... Ahora voy solo por esta carretera; localizo en el cielo un águila batiente y no tengo a quien mostrársela. Quiero conducir y no quiero; quiero huir de estas coordenadas pero no me atrevo a abandonar el árbol en el que nunca grabamos nuestros nombres. 

No hallaré el mar en la próxima curva. Algo más valioso, sin embargo, me acompaña en esta etapa. 




6 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Aunque tu no lo creas, aunque tu no lo sepas, siempre en mi corazón, en mi cabeza, y en mis ojos. Eres poeta, pero aun mejor persona. No tengo palabras, deberías saberlas todas...

Raúl Viso dijo...

Para lo que me ha servido, el ser buena persona... Yo ya no sé nada, Maga. Creía saberlo y me equivoqué, una vez más. Y no sé hasta qué punto puede serte útil tenerme en tu corazón, tu cabeza y tus ojos. Cuídate mucho.

La Maga Lunera dijo...

No te equivocas, no..y no es que me sirva o no, es que es así.

Raúl Viso dijo...

¿Y qué lectura se supone que debo hacer de tus palabras?

La Maga Lunera dijo...

Que siempre estás en mi, pero eso ya deberías saberlo.

Raúl Viso dijo...

Eso no concreta nada. Hay muchas formas de estar en alguien y de que alguien esté en ti, pero yo quiero ser real, no un fantasma recurrente.