"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















viernes, 15 de mayo de 2015

Darse un tiempo



Últimamente, el tiempo se ha convertido para mí en un tema de enorme relevancia. Siempre lo ha sido, a decir verdad, si consideramos mi maniática puntualidad inglesa -una de mis pocas virtudes, si es que gozo de alguna-, mi carácter aprensivo y la excesiva consciencia que tengo de mi fragilidad, de mi levedad y la del resto de seres vivos, cosa que parecen no tener presentes tantas personas que creen que siempre van a ser guapas, jóvenes y dinámicas, o que desdeñan, por pura ignorancia o por propia voluntad, el aprendizaje vital que entraña cada pérdida. Hace no mucho, sin ir más lejos, estuve viendo una entrevista del periodista Iñaki Gabilondo al novelista Arturo Pérez-Reverte, y ambos coincidían en amena charla que el mundo se divide entre dos clases de personas: las que saben que van a morir y las que no.

Pero hoy, después de más de cinco meses -el tiempo otra vez, ese enemigo infalible porque no tolera ningún farol- de baja tras un accidente laboral, no reaparezco en esta malograda bitácora para hacer literatura (aunque inevitablemente, por defecto profesional, acabe haciéndola), ni para reseñar ninguna novedad editorial, ni para hablarles de ningún autor ni asediarles con mis mediocres poemas. Lo que hoy vengo a hacer aquí es una suerte de ejercicio de consultor sentimental, aprovechando las sesiones que he tenido con mi psicóloga últimamente, y hablarles acerca de los pros y los contras sobre darse un tiempo en la pareja. Así que avisados quedan: están a tiempo de cerrar la ventana, dejar de ser seguidores de este blog y poner pies en polvorosa y no volver a asomarse más por aquí. Hoy escribo desde las mismas tripas. Y a quien no le guste, que se peine. 

Le pregunto a mi psicóloga acerca de su opinión sobre darse un tiempo en la pareja, si es beneficioso o no, y si debe fiarse uno de las intenciones de quien te ha pedido ese tiempo. Su rotundidad me acojona, aunque en realidad no me dice nada que yo no sospechara. "Los tiempos en la pareja, por norma general, no sirven de nada", me dice. Aunque estoy asistiendo a mis propias palabras dichas de su boca, escucho con suma atención el ejemplo que me pone para ilustrar de algún modo tan contundente aseveración, que yo les transcribo aquí a mi modo. Imaginen por un momento que ustedes tienen una empresa, una empresa que da problemas, que genera más pérdidas que ganancias, cuyos beneficios son dudosos o no todo lo satisfactorios que debieran ser... ¿Mandarían ustedes a su equipo de trabajo a tomarse unas vacaciones, esperando que los problemas se solucionen por sí solos, o confeccionarían una estrategia de trabajo en equipo que genere opciones para salvar la nave? De todos modos, yo necesito aún autoengañarme un poco más, así que le pregunto: "¿Y no hay ningún caso en que darse un tiempo en la pareja pueda funcionar?" Me responde que sí, que algunos casos hay, muy pocos, pero para eso hay que establecer unas reglas en el tiempo que se pide y se concede: la primera es establecer un límite concreto de tiempo; la segunda, que durante el mismo hay que guardarse respeto y no debe haber interacciones sexuales con otras personas; la tercera, que en ese trance no se debe hablar mucho con la persona que ha solicitado ese tiempo, para darle oportunidad a echarte de menos. No establecer estas reglas puede ocasionar desconfianza, y generan dudas acerca de si, en realidad, la persona que solicita el tiempo no estará queriendo huir, tratando de minimizar el dolor del abandonado (aunque ocasionándole uno mayor aún, al alimentar sus falsas esperanzas y no permitirle pasar página) o si habrá otra relación clandestina de por medio. Eso dice ella, lo cual suscribo, y además añado que el tiempo en una ruptura ya viene implícito; debe pasarse el duelo, y reflexionar y meditar mucho ante los errores propios y ajenos durante el mismo, y ya luego la vida decidirá si esas dos personas que se alejaron volverá a ponerlos en el mismo camino.

Sólo espero que esta melosa entrada le haya servido a alguien de algo, y que aquellos que entraron aquí buscando únicamente literatura no se hayan visto decepcionados por tanto exhibicionismo. Como broche final, les dejo un fragmento de un texto de Séneca que he tomado prestado del magnífico blog http://www.elinfiernodebarbusse.com/2015/05/la-resta-inadvertida.html#comment-form, y el enlace al mismo para que disfruten de una bitácora esplendida, esta sí, donde se habla como en ningún lado de literatura. Disculpen la tristeza.

«Suelo extrañarme cuando veo a los unos pedir tiempo y a los otros, los solicitados, dispuestos a dárselo. Unos y otros atienden a aquello por lo que se pide el tiempo, ninguno al tiempo en sí: se pide como si no fuera nada, como si no fuera nada se da. Se juega con el bien más valioso de todos, pero los engaña el que sea un bien incorpóreo, el que no esté a la vista, de manera que se considera muy barato, más todavía, que su precio es casi nada. [...]

[...] Nadie te restituirá esos años, nadie de nuevo te devolverá tu propia persona. Irá por donde antes solía la vida, sin echar atrás o retener su carrera; no armará jaleo ninguno, no te dará aviso ninguno de su velocidad: se deslizará callada. Ella no llegará más lejos por mandato de rey ni por aprobación del pueblo: tal como la dejaron salir el primer día habrá de correr, nunca hará etapa, nunca se entretendrá. ¿Qué pasará? Tú estás atareado, la vida se apresura; llegará entretanto la muerte, para la cual, lo quieras o no, habrás de tener tiempo de sobra.»


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pedir un tiempo es decir Adios, alargando tu espacio de agonía...y marcando así su propiedad: el tiempo tuyo.
Tengo casi sesenta años: quien te pide un tiempo tal vez "se" quiere demasiado y poco a ti.
Empieza ya a disponer del tuyo: no lo pierdas.
Sólo importas tu. Yo he perdido mucho, mucho tiempo: se de lo que te estoy hablando.

Raúl Viso dijo...

Te agradezco mucho la sinceridad y el consejo. Saludos.

Anónimo dijo...

Gracias a ti.
Sólo era una reflexión desde lo vivido.
Compartir ayuda y escribir también: te sugiero que te sitúes al otro lado y escribas una carta consolando a un buen amigo que te cuenta lo que tu nos has contado.
Cambiar de perspectiva a veces resulta terapeútico.
Siempre me ha ayudado saber que alguien había elegido estar un rato conmigo.
Creo que fue Sabina quien dijo: dormir contigo es estar solo dos veces. Pues eso.
Buen fin de semana y buena suerte.

Raúl Viso dijo...

Esa frase de Sabina también la había oído yo hace poco, y me sentí muy identificado con ella. Hay otra de un poeta sudamericano que me gusta mucho que dice: "Por amarte me perdí de vista." Insisto en darte las gracias, de corazón.

Buen fin de semana.

A.D.M. dijo...

Lo acabo de leer y me ha parecido muy buena reflexión. Como ya se ha comentado eso permite marcar territorio y creo que sobre todo por si acaso no se encuentra lo que se espera al disponer de ese espacio.

Raúl Viso dijo...

Sí, opino lo mismo. Gracias por comentar.

Saludos.

Alessandra dijo...

Me acerco a los 45 y la vida se siente tan nueva, tan distinta todos los días, tan clara y tan absurda, tan confusa y tan maravillosa. Pero me doy cuenta que ya cuando busco mi año de nacimiento en formularios de internet tengo que bajar mucho más que antes los números para encontrar el mío y que la vida se va haciendo tan cortita...
Así que cuando alguien me pide tiempo, lo más que puedo hacer por el es regalarle un reloj, porque pienso que si alguien no puede tener la certeza de amarme desde la cercanía de mi cama, mucho menos lo hará en la distancia.
Así que respeto a aquellos que hacen uso del "quizás" del "tal vez" del "mañana", pero no lo comparto.
Porque para mi el amor no es más que la voluntad, el deseo de dos personas por explorar el mismo camino, con todas las sorpresas y con todas las heridas.
El amor, no sabe de cobardías ni de rutinas, el puede con todas las miserias humanas, pero es preciso que sean dos los que se dispongan a apuntalarlo... día a día.

Me complace tu regreso.

Raúl Viso dijo...

Muchísimas gracias, Alessandra, y secundo todo lo que dices.

Saludos.