"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















miércoles, 22 de octubre de 2014

"Muerte de un superhéroe", de Anthony McCarten




Ha sido mayúscula la grata sorpresa que me he llevado al leer Muerte de un superhéroe, del escritor, dramaturgo y director de cine Anthony McCarten, nacido en 1961 al pie del monte Taranaki, un volcán cercano a la ciudad neozelandesa de New Plymouth. Adquirí su novela (que ya tiene película, aunque no sé si se estrenará o ya se ha estrenado en España, tan poco cinéfilo como soy) movido por la pasión que siento hacia el cómic -leerlo y dibujarlo, esto último a nivel de simple aficionado-, sobre todo el de superhéroes; nada más leer la sinopsis de la contraportada, supe enseguida que esta historia no me aburriría. Con lo que no contaba era con la inteligencia emocional que desbordan sus páginas, con el realismo de sus personajes y el acertado estilo utilizado por su autor, en clave de -no podía ser de otra manera- guión de tebeo. Probablemente, Muerte de un superhéroe sea la novela más original y emotiva que haya podido leer este año, más recomendable como lectura para los chavales que el Lazarillo de Tormes (con todo mi respeto a esa obra) y como reclamo de nuevos adeptos al buen hábito de la lectura, pero también indicada para esos adultos que nunca olvidaron ser jóvenes, que alguna vez se sintieron desplazados o incomprendidos y que se refugiaron en el dinamismo y en las explosiones de color de las viñetas de un buen cómic.

Supone un gran mérito escribir una historia que, al mismo tiempo que te está rompiendo el corazón, también te está matando de risa. Y es que a veces las situaciones más trágicas de esta vida ocurren con no pocos tintes de comedia. McCarten abre esclusas a la temática de la privación de la adolescencia, pariendo un relato que, aun gozando de todos los elementos que podemos encontrar en cualquier novela de iniciación, se sale de la norma en este tipo de historias. Cualquier persona que leyera al azar unas pocas páginas podría creer que estamos ante uno de esos autores que tratan de ingresar en el Olimpo de los escritores bajo la manoseada etiqueta de "transgresores", sin que su lenguaje soez y su prosa deliberadamente provocativa sea rasgo de ningún talento. Sin embargo, en esta novela estos recursos son muy efectivos, y lo son porque la historia es sólida y su propósito profundo como pocos: mientras otras novelas de iniciación nos muestran a adolescentes que se niegan a crecer y no quieren formar parte del mundo adulto, en Muerte de un superhéroe ocurre justo al contrario. La madurez a veces no está reñida con la pubertad, y alguien escribió alguna vez  -cito de memoria, así que pueden ahorrarse las delaciones- que un adulto nunca vuelve a tener la misma seriedad que tiene un niño cuando juega.

El estado natural de Donald Delpe, muchacho de catorce años que se muere de leucemia, es la furia. Está obsesionado con la idea de que morirá antes de poder probar el sexo, pero esa inquietud es sólo un vago reflejo de todas las cosas que no podrá hacer en el futuro, porque el cortocircuito en su organismo que espera de manera inminente no le permitirá crecer, no le permitirá casarse, ni tener hijos, ni hipoteca, ni envejecer. En definitiva, y en contraposición al protagonista de El guardián entre el centeno, no podrá madurar. Como lenitivos, Delpe escucha música a todo volumen en su ipod, fuma la marihuana que le roba a su hermano mayor y dibuja compulsivamente la novela gráfica de un superhéroe muy peculiar, Miracle Man, un tipo que tiene la desgracia de ser invulnerable y no morir nunca, además de su engorroso problema de aerofagia, el cual le impide estar con alguna chica sin que se le escapen pedos. Cuando el chaval prefiere tratar de suicidarse antes que morir poco a poco, sus padres le ponen en manos de Adrian King, un psicólogo muy profesional con una vida deprimente, que vive entregado a los caprichos y las infidelidades de la bruja de su esposa. King ve en los dibujos de Delpe un claro reflejo de lo que el chaval está pasando, y a espaldas de la planta de oncología en la que trabaja asistiendo a moribundos que se niegan a morir decide pagarle al joven dibujante una prostituta de lujo. Contra todo pronóstico, Donald Delpe les dará a todos una lección de madurez, caballerosidad y buena educación, y además será él quien ayude a su psicólogo a salir de la relación de dependencia que tiene con la mujer que no le ama. Aprenderán el uno del otro, en un canto de amistad que será difícil que no le saque alguna lagrimilla a cualquier lector mínimamente sensible.

No puedo sino reafirmarme en lo escrito un poco más arriba: estamos ante una novela que les hará llorar mientras les parte de la risa. Profunda, muy profunda y aleccionadora. Por lo que a mí respecta, pueden irle dando por culo a Daniel el Mochuelo y a Holden Caufield; Donald Delpe es más real, más maduro, más íntegro y, en definitiva, más actual. Ha muerto un superhéroe, y el mundo debería rendirle honores.


Título: Muerte de un superhéroe

Autor: Anthony McCarten

Editorial: Suma de letras

ISBN: 978-84-8365-043-1

Nº de páginas: 316