"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















miércoles, 27 de agosto de 2014

"Quién de nosotros", de Mario Benedetti




Anteayer mismo devoré, en poco menos de dos horas, la primera novela de Mario Benedetti (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009), Quién de nosotros, ópera prima cuya aparición fue celebrada por la crítica, calificándola como el libro más prometedor que la literatura de ficción uruguaya había producido en ese momento. Desde entonces, esta novela ha sido reeditada continuamente y ha servido de germen para el resto de la extensa producción del escritor de mostacho solemne y sonrisa amable, que cuenta con más de ochenta libros y ha sido traducida a más de veinte idiomas. Nunca antes me había acercado a la faceta novelística de Benedetti -sí a sus trabajos con el relato y la poesía, no obstante, gustándome más sus recursos con la prosa que con el verso-, pero rápidamente mis expectativas se vieron recompensadas con creces, tras comprobar desde la primera página su prosa limpia y depurada, cuidada al milímetro, que no deja nada fuera de lugar y no tolera el más mínimo indicio de desorden, ninguna vaguedad literaria gratuita. 

Un libro como el que cayó antes de ayer en mis manos debería ser la prueba más tangible de cuándo un escritor está llamado a perdurar para siempre entre los nombres más laureados de la historia de la literatura universal: sencillo en forma y argumento, pero en ningún caso simple; inteligente e intuitivo, pero no pedante ni intolerablemente ficticio; breve, pero intenso y turbador; sentimental, inteligentemente emocional, pero no por ello cursi... Podría dedicar todo un párrafo de esta reseña a elogiar las virtudes que sin duda copan sus poco más de ciento cuarenta páginas, y quizá aún no lograra del todo comunicar a los lectores la belleza de su unidad. El ritmo es el ideal a la historia que se cuenta, y cada palabra tiene su lugar exacto en la frase, cada frase su lugar exacto en el párrafo, cada párrafo su lugar exacto en el capítulo. Benedetti nos demuestra que no es necesario recurrir a argumentos en exceso truculentos, geniales o peculiares, para alumbrar una historia interesante, rica en matices y claroscuros, que consiga atraer la máxima atención del lector y lo clave como a un poste en el sillón. También, que en literatura las temáticas originales ya no existen -en realidad, y como es lógico, ya casi en ningún ámbito existe algo original-, y que da igual el tema que un autor trate en su obra, siempre y cuando ésta esté bien escrita. 

Seccionada en tres partes claramente definidas, cada una de ellas perteneciente a un personaje y una voz, Benedetti nos acerca la historia de un triángulo amoroso que rompe esquemas en este tipo de intrigas. Dicho triángulo está formado por Miguel, hombre que nunca se ha tenido a sí mismo en muy alta estima y que vive obsesionado con que su mujer, Clara, le ha sido o le gustaría serle infiel con Lucas, amigo de ambos desde la juventud; Clara, mujer de Miguel, que está cansada de que su marido sea un incurable derrotista y casi le arroje a los brazos de Lucas; Lucas, amigo de la pareja cuya presencia nunca ha dejado de estar vigente entre el matrimonio, a pesar de que ya vive lejos de ellos. Lo más importante de esta novela no es lo que se dice, no es lo que nos van revelando sus personajes mediante sus escritos -Miguel, desde sus diarios íntimos; Clara, a través de una larga carta de despedida que le escribe a su marido cuando va a reunirse con Lucas; Lucas con los cuentos que publica, más autobiográficos de lo que le gustaría admitir, y que le han reportado cierta fama de escritor talentoso-, sino lo que callan cada uno de ellos, lo que insinúan, el verdadero camino al infierno que está empedrado de buenas intenciones. Así, mediante silencios y sobreentendidos, averiguaremos que Miguel está tan enamorado de Clara que no puede hacer otra cosa que entregársela al genial Lucas, con quien siempre sospechó que sería más feliz, pero que ese generoso enamoramiento está enturbiado por las infidelidades de Miguel cometidas con otra mujer, y el lector llega a sospechar si el suyo no será un pretexto para empezar una nueva vida con su amante; que Clara ha decidido abortar su misión de hacer feliz a Miguel, acusándole de haberla entregado a los brazos de Lucas, con el que siempre ha vivido obsesionado, imaginando un idilio entre ambos, pero que en esa acusación es muy posible que exista un verdadero y antiguo deseo de estar con Lucas, siendo entonces fundadas las sospechas de Miguel; que Lucas nunca tuvo mucho aprecio por Miguel y no dudará en acoger a Clara en sus brazos, aunque cabe la posibilidad de que su entrega a Clara se deba más a un ejercicio de soberbia y a una enconada rivalidad con Miguel, que a un auténtico sentimiento amoroso. Todo y nada es lo que parece en esta genial historia, que despertará las suspicacias de los lectores más celosos y les pondrá cierta inquietud en la boca del estómago. 

 Después de esta maravillosa experiencia, estoy deseando ya leer otra novela suya que tenía aparcada en mi biblioteca, La tregua, y saber de primera mano si allí, entre sus páginas, vuelven a confirmarse la pericia del autor uruguayo con la prosa, que de su pluma viene limpia, clara, revitalizante como el agua que baja de la montaña. Siempre vivo, Mario Benedetti.





Título: Quién de nosotros

Autor: Mario Benedetti

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-0244-1

Nº de páginas: 144

martes, 26 de agosto de 2014

"La maestra republicana", de Elena Moya




Hace ya unos cuantos meses estuve visitando Morella, preciosa población del interior de la provincia de Castellón que forma parte de la red Los pueblos más bonitos de España. Quedé encantado con la visita, y tal vez esa fuera la razón principal por la que me animé a leer la nueva novela de Elena Moya (Tarragona, 1970), cuya acción se traslada, entre otros lugares, a esta villa que es la tercera en extensión de la Comunidad Valenciana. Es posible que, para muchos, el mío sea vacuo criterio para decidir qué leer; sin embargo, en mi subjetiva opinión, mi condición de turista literario tiene o debería tener tanto peso a la hora de elegir un libro como el nombre del autor y su currículum, o el argumento que haya elegido para la obra que ha publicado. En este caso, la ecuación ha operado al contrario: visité el lugar geográfico que sirve de escenario al relato antes de leer el mismo, cuando suelo hacerlo justo al revés. De cualquier modo, y como el orden de los factores no altera el producto, la recompensa a tal criterio ha sido una novela interesante, rica en contenido, correcta en su propósito de hacernos pasar un buen rato mientras se vigila a los churumbeles en la piscina o la playa, que nos acerca de nuevo (pero con carácter retroactivo) los motivos por los que un país como el nuestro pudo entrar en una situación económica tan lamentable.

Quien se asome a estas páginas, y si es español el lector, reconocerá ya de lejos el paisaje. No el paisaje físico que circunda e incumbe a Morella, no su castillo ni su muralla medieval ni su acueducto (aunque también), ni siquiera el mistral que allí suele soplar y encoger las almas durante los meses centrales del invierno, sino el paisaje de la corrupción que se ha hecho tan habitual a nuestros ojos y nuestras costumbres. En esta novela, dicho paisaje se nos presenta en la forma embrionaria de la crisis que nos asola, durante la burbuja inmobiliaria y operando allí un alcalde zafio y egoísta -estupidez y ambición son siempre elementos claves para crear políticos laureados, aunque solo se les conozca en sus pueblos de origen- que planea la venta de la antigua escuela, sin saber aún si para convertirla en un casino, en pisos o en un centro satélite de un colegio elitista. Para evitarlo está la protagonista de esta historia, Valli Querol, hija de unos humildes masoveros de la población castellonense, que después de años de exilio tras la Guerra Civil, y con la llegada de la democracia, regresó a Morella para ejercer de nuevo de maestra. Ahora es una octogenaria, para muchos repleta de ideales tan románticos como casposos, pero eso no la amilanará para tratar de evitar que su escuela se convierta en moneda de cambio entre políticos corruptos.

La verdadera vocación, esa que ya le va haciendo falta al mundo, la que se ejerce con cariño y pasión y desde los más elevados valores, y no en pos de unos ingresos cuantiosos, es el tema principal de este relato. De fondo están la crisis, claro, la burbuja inmobiliaria, la corrupción, todos los elementos detestables que antecedieron a nuestra precaria situación, pero si hay que destacar con mayúsculas un argumento principal en la novela de la autora catalana, es el del valor de tener algún buen propósito con que llenar los vacíos que a menudo deja la existencia, más allá de los espejismos de la popularidad y el dinero obtenidos fácilmente, y de la trapacería innombrable que supone el prestigio ganado a costa de aniquilar los méritos y los sueños de otros.

No es un mal resultado el que ha logrado con su segunda novela esta catalana afincada en el norte de Londres, a causa del trabajo que desempeña en el periódico inglés The Guardian, y que afirma sentir aún los coletazos del franquismo por su condición de lesbiana y periodista. Su primer libro, Los olivos de Belchite, cosechó un notable éxito y críticas excelentes en el Reino Unido. Confío en que La maestra republicana siga la misma ascensión, y que Elena Moya se convierta en una de las voces literarias femeninas de más renombre tanto en nuestro país como en el país que la ha acogido.










Título: La maestra republicana

Autor: Elena Moya

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-2708-4

Nº de páginas: 560


martes, 19 de agosto de 2014

Agosto asiste




Quisiera desnacer en esta fecha
y otra vez nacer pero con más convencimiento,
verter cruda arena en los relojes y su pulso
y cegar el curso irrefrenable en su engranaje
de ruedas atajando hacia la muerte,
treinta y dos veces treinta
besar la entraña abierta y el vientre de tu madre,
con cifra excelsa de milagro obrado,
con nombre de Dios hecho sacros números
en suma dirigida hacia tu alba primera.

Quisiera haber estado allí, testigo
del despertar de mi amor primero y último.
Los años que faltamos
fueron una vida entre dos bostezos,
el coágulo de inútiles actos
donde escoraba la sangre ofrecida
a ningún sacrificio.

¿Cuándo naciste, si yo estaba muerto?
¿Cuándo nací, si tú estabas muerta?
En la edad que ahora cumples
yo amurallo mi vida:
lo anterior a nosotros fue la nada,
la desencuadernada dimensión
de un tiempo en que no nos asistíamos.

Cómo decir que sin ti, que nunca antes,
que no fui entonces, que antes de ti
ni Big Bang ni esbozo de Paraíso,
que durante soy un hombre completo
y después quiero que no haya un después.
Cómo explicarle a quien así leyera
que llevo por sabor
los años que acumulas,
que mi experiencia quedó relegada
a aquello que miraron tus ojos algún día,
que me enamoré de los que de ti
nunca se enamoraron
y que en esta nueva edad que ahora cumples
agosto asiste, agosto me asiste y me consagra
al azahar que ignoras que existe en tu piel niña.

Cómo explicar ahora
que han sido suplantados mis logros por tus años.


Alcalá de Henares, 18 de agosto de 2014



FELIZ CUMPLEAÑOS, MI VIDA. NO EXISTE YA AMENAZA ALGUNA EN EL FUTURO; TAN SÓLO ATRACCIONES DE FERIA EN LOS MALECONES Y LOS ESPIGONES DE LOS PUERTOS QUE VISITAREMOS JUNTOS, Y LOS HIJOS QUE TENDREMOS, Y MUCHAS ANYAS CON AGAPORNIS. ;) TE AMO CON TODA MI ALMA, MI DEIDAD.