"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















miércoles, 26 de marzo de 2014

"Las hermanas Woolf", de Susan Sellers




Me veo en la obligación de confesarles algo importante, al menos para mí, antes de ponerme a teclear las frases y palabras que tenía escogidas para esta reseña literaria: nunca he leído a Virginia Woolf. Aunque en mi biblioteca personal dormitan un par de títulos de su producción -Al faro y La señora Dalloway-, no he tenido ocasión de asomarme a su obra o, para ser sincero, hasta el momento no me había resultado lo bastante interesante como para acercarme a ella. Y sin embargo, no es la primera vez que leo una ficción literaria basada en su vida: antes de esta atractiva propuesta de la traductora, editora y novelista inglesa Susan Sellers, ya había leído hace unos cuantos años Las horas, de Michael Cunningham, narración ciertamente imaginativa que fue llevada al cine con excelentes resultados, contando con un reparto de lujo -Nicole Kidman, Meryl Streep y Julianne Moore, entre otros actores masculinos de renombre- y resultando ganadora de un Oscar; obra que, a posteriori -me percato de ello ahora, mientras lo escribo-, puede que haya sido la principal responsable de que me animase a leer la novela que hoy me ocupa en esta malograda bitácora. Creo que ha sido indispensable incluir este exordio para remarcar que no es necesario haber profundizado en la obra de la escritora feminista, figura emblemática del modernismo literario del siglo XX, cuyo trastorno bipolar -entonces no se denominaba así a esa enfermedad mental- hizo que el 28 de marzo de 1941 llenara su abrigo de piedras y se lanzase a un río cercano a su casa, resultando muerta por ahogamiento y no siendo encontrados sus restos mortales hasta el 18 de abril; Susan Sellers ha hilvanado una narración de total accesibilidad incluso para esos lectores que, al igual que yo, tenían vagos conocimientos sobre la vida y obra de Virginia Woolf, siendo éste el mayor acierto de cuantos la autora británica ha logrado con esta novela de corte biográfico. 

Virginia Woolf pintada por su hermana
El carácter intimista de este relato, que a veces se antoja como susurrado al oído del lector, logra ese cuadro familiar, cálido y cotidiano, en que dos hermanas están sentadas una frente a la otra, confesándose sus inquietudes, sus miedos, sus proyectos, sus escarceos amorosos, sus reproches. La que testimonia esa escena, con variaciones muy rítmicas a lo largo de la narración, es precisamente Vanessa Woolf, hermana de la célebre escritora y artista pictórica, como no podía ser de otro modo viniendo de una estirpe familiar que siempre se hizo escudo con la cultura para soportar los golpes de las constantes tragedias a las que se vio sometida. Nessa -diminutivo cariñoso con que Virginia la nombra en todo el relato- se decide a coger la pluma para escribirle a su hermana. Ese sencillo acto se convierte, a un mismo tiempo, en un desfogue y en un suplicio, contando con que su hermana es en la actualidad una autora de éxito, la que domina el arte de la descripción y con la que siempre se ha sentido en una posición de desventaja. No obstante, la enorme dependencia que desde muy niña ha tenido de ella no la permite abandonar la pluma, aun a riesgo de que Virginia pueda burlarse, con su célebre ironía, de su mala utilización de las palabras. Nessa siente la necesidad primordial de decirle todas aquellas cosas que no tiene valor de expresar delante de ella, necesita reprocharle su infantil afán de protagonismo, dictarle los pormenores de la infundada rivalidad que existe entre sus logros literarios y los cuadros que ella pinta sin que apenas tengan reconocimiento, sus preocupaciones e inmolaciones personales en sus relaciones amorosas, ocurridas casi siempre en la clandestinidad y con varios hijos de por medio. 

Resulta del todo exquisita la manera en que Susan Sellers conduce la mano de Vanessa Woolf por el relato, con una simplicidad engañosa, produciendo una prosa altamente emocional, que desnuda a la protagonista y elabora el soberbio perfil de una mujer a ratos acomplejada, que cree vivir desde niña a la sombra de su hermana y que, no obstante, necesita por completo de su protección y su tutela. La autora nos desmiembra, sentimiento a sentimiento, con la precisión analítica de un especialista en comportamientos humanos, las contradicciones que oscilan en la mente de la pintora y que resulta totalmente efectiva para aportar cadencia y sensatez a la historia. La admiración, pero también la envidia; los celos y la desmesurada dependencia; las satisfacciones y tormentos propios de todo proceso creativo; el afán de sentirse amada a toda costa, a cualquier precio, aun a pesar de apostar temerariamente, con ello, su autoestima y su dignidad; las frustraciones de la madre a la que sus hijos no le permiten espacio para desplegar su faceta artística; el hartazgo por esos amores entregados por completo a ella, y el desvelo por esos otros que la utilizan y la desprecian; la irritación, aunque también toda la ternura con que una hermana puede mirar a otra, más aún a título póstumo. Sellers nos convence, párrafo a párrafo, de que ningún elemento de los que se despliegan entre estas páginas es prescindible. 

Amenizada con las exultantes descripciones de los recursos creativos con que Nessa va elaborando y dando soluciones a sus lienzos, que harán las delicias de esos lectores aficionados a la pintura, la intensa relación que Susan Sellers nos muestra no es otra que la que podemos encontrar en cualquier familia, con sus luces y sombras, aunque la exhaustiva mirada de la autora nos coloca en una perspectiva privilegiada, íntima en suma, y da sobrada muestra del sentido común y el buen gusto con que ha creado esta novela. Es imposible hacerle ninguna delación. Bravo. 




Título: Las hermanas Woolf

Autor: Susan Sellers

Editorial: emecé (Planeta)

ISBN: 978-84-96580-66-4

Nº de páginas: 240








jueves, 20 de marzo de 2014

"Apócrifos de marzo", de José Antonio Zambrano




Se hace cada vez más difícil encontrar a un poeta de la talla de José Antonio Zambrano (Fuente del Maestre, Badajoz, 1946), que mantiene esa pulsión de vida con sus poéticas e imprime la autenticidad que sólo puede aportar la vocación -empieza a echarse en falta esa benéfica cualidad en el mundo laboral y artístico, con tanto intrusismo y tanta gente escogiendo profesión únicamente en tanto y cuánto les permita eso manejar una abultada caja registradora- en las palabras que escoge con sumo cuidado para cada uno de sus versos. En estos tiempos disolutos que corren para la lírica, donde cada vez se escribe más poesía -pocos autores consagrados no comenzaron su andadura literaria escribiendo poesía, aunque luego las exigencias del mercado y su propia pericia los hiciera decantarse por otros géneros-, se hace extraño e irritante, sin embargo, que las librerías le dediquen tan poco espacio en sus estantes, relegándola por lo general al rincón más oscuro y recóndito del local, y conformando un catálogo de apuestas seguras, clásicos y, en definitiva, poetas harto leídos que, indudablemente, son enormes maestros, pero que no representan la escena poética actual, de la que resulta tarea muy costosa estar siempre al corriente. Tal vez esto pase por publicar demasiado, por que la publicación se haya convertido en un objetivo muy sencillo de alcanzar, tanto en la red como en esas pequeñas editoriales que no siguen un criterio firme de edición y pasan por publicar -previo pago, generalmente- a autores que aún no han encontrado su voz o que tal vez, por desgracia, no la encuentren nunca. Se atesta entonces todo de mala poesía, y los poetas de casta quedan a menudo enmudecidos bajo tanta fanfarria.

Quizá ésa sea una de las razones por las que, torpemente por mi parte, no conociera, hasta hace bien poco, a este autor extremeño que me ha dejado gratamente impactado. "Hoy pido al alborozo / la voz que amigue una emoción", nos confiesa el poeta en Ceremonia para rondar la vida, segundo poema de este volumen, y yo hago oído de esas palabras y me hermano con ellas para pedirle a la poesía actual eso precisamente: que se amigue con la emoción. Zambrano posee esa materia luminosa que hace que el poema no sólo sea una construcción literaria debidamente ornamentada, sino también una tabla de salvación, un arma, un hermosísimo lenitivo, un objeto litúrgico y precioso al que contemplar y sacarle brillo en noches para el nunca. No son de extrañar estas virtudes en alguien que afirma que "el escritor no debe sentirse ajeno al compromiso político"; en una sociedad creadora donde la mayor parte de sus literatos y artistas deciden no posicionarse políticamente (y entiéndase esto por no formular opiniones abiertas, sin complejos, y no por decantarse por unos u otros partidos políticos), a no ser que sean beneficiados por alguna subvención, y alegando guardar un compromiso exclusivo con su tarea creativa, se hace palpable la sinceridad de alguien que no reserva ardides para el verso y que, más que legarnos su poética, nos la confiesa, nos la ofrece con esa sutilidad y elegancia con que se dejan las buenas propinas.

Desde una genuina perspectiva, José Antonio Zambrano aborda temas como la memoria y la desposesión, lugares ya muy comunes en toda poesía, pero la autenticidad de su propuesta hace que éstos sean tratados sin esa engolada y facilona nostalgia que nos brindan otros poetas. Su voz es la respiración conformada de múltiples sonidos que tienen las casas al quedar vacías, cuando se despide a los invitados y se regresa al sitio de costumbre y se hace necesario entonces erigir algo hermoso con las palabras de todos los días, con los tópicos y las frases trilladas, acumulativas de cotidianidad, y cuyo verdadero sentido y trascendencia debe dárselo a solas quien escribe, en un acto de inmolación o de desnudez sin precio, queriendo de este modo tener derecho a soñar sin castigo. Enorme, Zambrano.



Título: Apócrifos de marzo

Autor: José Antonio Zambrano

Editorial: Calambur

ISBN: 978-84-8359-182-6

Nº de páginas: 88


miércoles, 12 de marzo de 2014

"Alma atrapada", Nuria del Saz



De Nuria del Saz sabía la encomiable labor que desempeña como periodista y presentadora de informativos para el Canal Sur, pero no tenía conocimiento de su emergente carrera literaria. Aunque en una primera toma de contacto con el periodismo se decantó por la radio, a ningún telespectador pareció extrañarle, cuando la televisión andaluza apostó fuerte por ella, que una persona invidente pudiera presentar con tanta naturalidad y pericia un programa informativo. Y es que esta mujer todoterreno es la primera en normalizar su situación, afirmando que no le costó demasiado adaptarse a su nueva condición, pese a que su ceguera fue algo tardía, y bromeando al decir que son los telespectadores quienes tienen que verla a ella y no al contrario. Ese mismo afán de superación y esa desdramatización -por así decirlo- de su especial condición parece ser la directriz a seguir en su obra poética, reunida en 2006 por la editorial Alfar bajo el título Alma atrapada.

No todos los escritores son poetas, pero los poetas sí son todos escritores. Hay cierto orgullo en el mundillo literario acerca de dedicarse a este género, aunque lo cierto es que se escribe mucha más poesía de la que se lee, y aunque en ocasiones ese orgullo pase por ser una altivez insoportable de autor que cree haber descubierto la panacea literaria con sus construcciones poéticas. Por lo general ocurre que, a mayor altivez, peores suelen ser los versos de los que se presume; por eso cada vez me gusta más encontrar a personas humildes como Nuria del Saz, a la que no le duelen prendas al reconocer en sus entrevistas que el poemario Alma atrapada no atiende a una construcción deliberada, con una estructura bien planificada, sino que esta obra recoge un número concreto de poemas que escribió a lo largo de los años sin conciencia de proyecto, por el simple afán de descargarse, y que muchas personas la animaron a publicarlos bajo una estructuración y un título, entre ellas su profesora de Literatura del colegio. Esto le reportó uno de los Premios Tiflos de Poesía que otorga la ONCE

Todo primer libro de un escritor supone el cumplimiento de un sueño, una tranquilidad de deber cumplido. Los primeros poemas que aparecen en esta obra datan de cuando a la autora también le quedaba por cumplir el sueño de ser periodista. Dos pájaros de un tiro, y una enorme carga visual en cada una de sus construcciones poéticas, donde la sencillez elabora paisajes que sólo pueden ver aquellos que saben mirarlos. Sus versos son muy gráficos, una ventana abierta al poniente, una viñeta donde la vida transcurre con sus misterios y sus salvajes sorpresas. Parecen hacerse verdad incorruptible, entre las páginas de este libro, las palabras de José Hierro que se incluyen como cita de apertura a una de sus secciones: "En poesía no hay sinónimos; cada palabra es la que debe ser y no hay otra."

 Lo que más deleita en esta obra es ir comprobando, desde sus primeros poemas hasta los últimos, la evolución plausible con que la personal poética de la autora andaluza va contaminándonos la cabeza con imágenes en suma vívidas, coloridas, que acarrean escenas no por cotidianas menos emocionantes. Si quieren una medida aproximada de la poesía de Nuria del Saz, prueben a tumbarse panza arriba sobre el frescor de la hierba y contemplar el paso de las nubes por el cielo, con esa sed de eternidad que pergeña a quien gusta de estudiar la amplitud de algunos paisajes. Y siéntanse únicos. 



Título: Alma atrapada

Autor: Nuria del Saz

Editorial: Alfar

ISBN: 84-7898-246-9

Nº de páginas: 68

martes, 11 de marzo de 2014

"Las voces bajas", de Manuel Rivas




Tras Los libros arden mal, ambiciosa novela que me dejó muy buen sabor de boca y solicita a gritos una segunda lectura -y la primera incursión que hice en la obra de Manuel Rivas (A Coruña, 24 de octubre de 1957)-, me embarco ahora en el último trabajo del escritor gallego, Las voces bajas, una crónica íntima, escrita desde las tripas, que bebe a ratos de cierto tipo de prosa poética y pretende rescatar de la constante amenaza del olvido todas esas pequeñas historias que acaban por conformar esa gran historia que cada cual hace de su vida. Desgraciadamente, no hay persona sobre la faz de la Tierra que no crea que su vida es susceptible de ser llevada a las páginas de una novela; pero el escritor de raza -el verdadero escritor, en suma- sabe abordar ese magnánimo proyecto sin que parezca que esos capítulos los ha escrito un mercachifle o un tipo desocupado que un buen día recapacita y cae en la cuenta de que ha plantado un árbol y ha tenido un hijo, pero no ha escrito un libro. Afortunadamente para los lectores -también de raza-, a Rivas le sobran dosis de ternura, humor y ficción para llevar a buen puerto aquello que en otros hubiera sido mera espina clavada. 

Han leído bien: ficción. Porque hay mucho de ficción en la tarea de escanciar la vida de uno en una novela, aunque parezca mentira. Es sabido que la memoria es caprichosa, y muy ineficaz, a medida que va distando cada vez más distancia entre lo acaecido y lo recordado tiempo después de lo acaecido. Por eso es tan importante, en una investigación policial, tomar testimonio a los testigos de un crimen nada más cometido; por eso se hace tan necesario a veces cuestionar la historia; por eso los científicos han demostrado una y otra vez que el cerebro humano tiende a crear recuerdos apócrifos, que nunca han sucedido en verdad pero se hacen perfectamente vívidos en nuestra memoria. Con no poca ternura y maestría, Manuel Rivas juega con esos recuerdos y a ellos les suma las historias vividas por los miembros de su árbol genealógico para componer una trama absolutamente personal, que no pierde frescura ni interés para el lector por ser más subjetiva que otros libros de su producción.

¿En qué momento un escritor decide que quiere ser escritor? ¿Cuál es el germen primero que a un autor le hace bucear en los anales de la literatura universal y contaminarse irremediablemente de ella? Esta parece ser la propuesta del autor galaico, la de legar a sus lectores y a aquellas personas que quieran asomarse a su obra el origen del literato, la génesis de su pasión por las letras. Otros, de este empeño, hubieran parido un infumable libro de ensayo; pero Manuel Rivas nos conduce con ternura y respeto por un mundo donde el paisaje se hace primordial, repleto de homenajes y guiños íntimos, de referencias, de personajes que no por ser más reales son menos novelísticos, de mitología y orgullo personal. El niño que no sabía que sería escritor nos conduce, de la mano de su hermana, por un sinfín de testimonios propios y ajenos que serán como la luz de un faro indicándole la mácula de los futuros papeles escritos. 

Valiéndose de algunos de los recursos propios de géneros literarios como la prosa poética, Manuel Rivas nos conduce por una pleamar de sentimientos que no tardarán en reconocer los amantes de la literatura. Su lectura se hace corta, es como una historia contada en la infancia al amor de la hoguera. Las voces bajas es una novela que huele a puerto y a bosque, que sabe a mar, que incita a ese instinto de aventura que los niños disfrutan antes de un viaje de vacaciones. Muy recomendable en estos tiempos donde escuchar con atención suele resultarle intolerable a muchos. 



Título: Las voces bajas

Autor: Manuel Rivas

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-2787-9

Nº de páginas: 208

martes, 4 de marzo de 2014

"Las 500 dudas más frecuentes del español", Instituto Cervantes




Siento una especial debilidad por los diccionarios, los volúmenes de consulta o cualquier otro tipo de libro al uso que ayude a mejorar la correcta utilización de un idioma, el nuestro, que cada vez tiene más acogida y más peso en el mundo. Así que cuando vi que la editorial Espasa, en su ya antigua labor de ilustrar a los hispanohablantes de todo el planeta, había publicado esta fabulosa herramienta confeccionada por el Instituto Cervantes, no pude resistir la tentación de pedirles el favor de que me la enviasen. Desde aquí aprovecho para dar mi más sincero agradecimiento, mayor aún contando con los contratiempos que surgieron del envío del volumen. 

Abrir este volumen es acceder a un mundo apasionante, a los entrañas de un idioma hermoso, rico, pleno, que no ha dejado de evolucionar y que, por desgracia, peligra por su mala utilización y por estos tiempos que corren de inmediatez y comodidad desmedida, donde los únicos correctores de estilo que quedan son virtuales y donde las malditas abreviaturas y los emoticonos se imponen ya no solamente en los dispositivos móviles -al menos, la falta de espacio en estos aparatos puede servirle de justificación a muchos-, sino también en otras plataformas y procesadores de texto donde nada nos impide escribir y comunicarnos correctamente. En cualquier caso, no es cuestión ahora de echarles perlas a los cerdos; es obvio que este no es un volumen destinado a la mayoría de adictos a WhatsApp, sino a aquellas personas que desean mejorar su lenguaje, tanto escrito como hablado. Se sorprenderán entonces, al sumergirse entre sus páginas, los que creían que lo sabían todo en esta materia. Además, para los que, como yo, andan a la gresca con las nuevas reglas ortográficas que la RAE puso en vigor hace unos años, aquí quedan bien definidas y explicadas, y ya no les servirá de excusa a algunos su insurgencia para con ellas sólo por puro desconocimiento y no porque realmente no estén de acuerdo con lo erróneo -a mí me lo parece, en mi humilde opinión- de esas decisiones tomadas por los académicos. 

La estructura de este libro hace más fáciles las consultas a las dudas y vacilaciones que puedan surgirnos. En forma de pregunta y respuesta, y añadiendo ejemplos que duplican la practicidad de esta obra, uno puede despejar de manera sencilla y rápida sus dudas respecto a temas como las nuevas normas de acentuación, las abreviaturas, los extranjerismos, el uso de las preposiciones, el queísmo y el dequeísmo y un sinfín más de errores garrafales que, en muchas ocasiones, cometemos los hablantes sin tan siquiera creer que estamos cometiéndolos. Para quien ame su idioma, esta obra se convierte en un didáctico juguete al que no parará de recurrir; para quien no, o lo ame y su escasa formación haya impedido dominarlo, es una herramienta única y eficaz que se le antojará lo más parecido a tener un profesor particular en casa. No lo olviden: para tener siempre a mano, en el rincón más cercano a nuestro ordenador personal o nuestros cuadernos. Yo lo he recibido hace apenas unos días y no he dejado de jugar ni un momento con él. La competencia encuadernada, la docencia con tapas. Una auténtica maravilla. 


Título: Las 500 dudas más frecuentes del español

Autor: Instituto Cervantes

Editorial: Espasa

ISBN: 978-84-670-3981-8

Nº de páginas: 512