"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 9 de septiembre de 2014

"Tres noches", de Austin Wright




Probablemente, lo peor a lo que debe enfrentarse un escritor estadounidense de éxito editado en España (a no ser, claro está, que se trate de un Nóbel de literatura o de un Príncipe de Asturias) es a esos grupúsculos de amigos del linchamiento que rápidamente aflorarán para tildarlo -y eso en su contexto más diplomático- de autor de best-sellers (como si ese anglicismo, a la fuerza y en todos los casos, fuera sinónimo de mediocridad). Y si no, que le pregunten a mi primo Stephen King, cuya obra no me gusta en su totalidad -de él me atraen más sus libros de ficción corriente y moliente que los de terror-, pero al que admiro sinceramente por su sobrada capacidad para el trabajo y la disciplina, por haber parido unas cuantas historias maravillosamente humanas -Corazones en la Atlántida, La milla verde, Cadena perpetua o El cuerpo, cuya versión cinematográfica Cuenta conmigo se convirtió en una película entrañable y emblemática para todos los que crecimos o nacimos en los 80- y por ser un superviviente de primer orden, pasando de malvivir en una caravana destartalada a disfrutar de su familia en una fastuosa mansión, todo gracias a haber sudado tinta e ideas durante tantos años de penurias junto a su mujer. No me extrañaría, entonces, que al autor y crítico literario Austin Wright (Nueva York, 6 de septiembre de 1922 - Cincinnati, 23 de abril de 2003), cuya única novela editada en nuestro país por la editorial Salamandra es la que les traigo hoy a esta malograda bitácora (aunque en su edición de Círculo de Lectores), le pueda ocurrir igual y se le tache de lo mismo, sobrando decir que injustamente.

Estigmas gasto muy pocos, por más que a la plebe le encante colocárselos al prójimo. Por eso, cuando agarro una novela con la solidez y la consistencia de Tres noches, que no te permite apartar la vista de la página y absorbe toda tu atención con las cualidades hipnóticas que se les atribuye a los ojos de algunas serpientes, no puedo hacer otra cosa que destocarme y mostrar mi respeto a su creador, le pese a quien le pese. Las dos historias paralelas que se desarrollan en Tres noches no sólo entretienen, sino que logran imbuir al lector en una extensa meditación acerca de la utilidad que pueda tener o no la venganza en su más amplio espectro, incluido el de la justicia, esa especie de venganza cívica. En estas páginas el lector encontrará metaliteratura, violencia, culpa, melancolía y un civismo que quien lee debe discernir si se debe a una buena intencionalidad y a valores férreos o a la pusilanimidad de uno de sus personajes principales. Si el lector no deja llevarse a engaño durante las primeras páginas -puede darle la sensación al lector, al principio, de haber comprado el guión melodramático del telefilm más casposo-, su sorpresa durante las siguientes será tan grata que no podrá dejar de leer hasta el final.

Tras muchos años de separación, Susan recibe el manuscrito de la primera novela de Edward, su primer marido, escritor frustrado al que ella criticaba sin compasión. Aprovechando la ausencia de su actual marido, hombre egoísta e infiel al que lo único que le preocupa es la ascensión de su carrera profesional, Susan utilizará tres noches para leer el manuscrito que le ha enviado Edward. Entre sus páginas se encontrará la trágica historia de Tony Hastings y su familia. Durante una discusión automovilística entre conductores con un absurdo sentido de la rivalidad, la mujer y la hija de Tony son secuestradas, violadas y asesinadas, sin que él consiga reunir valor suficiente para protegerlas. Él se engaña creyendo que su incapacidad para la acción se debe a sus valores, a su fe en la redención y a no creer en la pena de muerte. Pero de la mano de un policía con una enfermedad terminal que ya no tiene nada que perder, de métodos poco correctos y que en todo momento reprocha soterradamente a Hastings por su cobardía, Tony entenderá que todos llevamos en nuestro interior el sentido de la venganza. La novela hará que Susan desarrolle la admiración que nunca tuvo por Edward, pero también hará que tiemblen los cimientos sobre los que ella ha erigido su nueva vida, y llegará a sospechar si el manuscrito de su ex marido no es también una venganza, una prueba del talento que ella le negó durante su matrimonio y del éxito que podrían haber disfrutado juntos. 

Espero ansiosamente que la editorial Salamandra se anime a traducir y publicar los otros libros escritos en vida por Austin Wright. Si mantienen la misma tensión, la misma solidez y la misma inteligencia para el análisis y para plantear cuestiones que creíamos solucionadas en la sociedad occidental, poco correctas políticamente, el placer leyendo está totalmente garantizado. Este autor sabía, como pocos, que a veces el éxito personal es la forma más refinada de cometer una venganza. Bravo por él. 



Título: Tres noches

Autor: Austin Wright

Editorial: Círculo de Lectores

ISBN: 978-84-672-5523-2

Nº de páginas: 400

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Magnífica reseña que me incita a agarrarme a ese libro que segurísimamente me encantará. TE AMO CON TODA MI ALMA.

Raúl Viso dijo...

Muchas gracias, nena. Estoy plenamente convencido de que te gustaría. TE AMO CON LOCURA.