"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 22 de abril de 2014

"Levantado del suelo", de José Saramago




Me ha costado bastante trabajo leer Levantado del suelo, obra publicada originalmente en 1980 y que es considerada como la primera gran novela escrita por José Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010) y una de las más trascendentes de su bibliografía. Como digo, me ha costado bastante trabajo leerla, y esto no solo ha sido así por las circunstancias que se han dado en torno a su lectura -el trabajo, además de otros compromisos lectores que no me permitieron leerla de corrido-, sino también por la forma en que está escrita, por el estilo con que están tratados el tema y la forma de esta novela; estilo que, siendo ya sello personal del Nóbel de Literatura 1998, en esta ocasión parece emborronar estas páginas y hacerlas más complicadas de lo que realmente son. Tal vez la devaluación de su lectura se deba a que me la recomendaron fervientemente y, como suele ocurrir con aquellas cosas que nos recomiendan con pasión desaforada, albergué grandes expectativas respecto a su resultado; y esas buenas referencias, sumadas a la garantía de disfrute que, por norma general, siempre supone leer al autor portugués, me hicieron dar por hecho de que la lectura de esta novela sería, a buen seguro, una de las más aprovechables, fructíferas y placenteras de este año.

"Un escritor es un hombre como otros: sueña. Y mi sueño fue poder decir de este libro cuando lo terminase: `Esto es el Alentejo´." Queda patente, con estas palabras, que Saramago tenía una espina clavada y un compromiso especial que cumplir para con su obra: el de escribir un libro que sirviera de testigo a ese lugar concreto de Portugal, pequeña patria de la agricultura dentro de la patria misma que sufrió una marcada diferencia de clases y luchó por la libertad en plena dictadura de Salazar, no siéndole indiferente la cercana guerra que estallaba en el país vecino. Si consideramos que, antes de ser escritor (o, mejor dicho, antes de ser un escritor reconocido), José Saramago trabajó en un sinfín de variopintos oficios, no es de extrañar que quisiera reflejar en alguno de sus libros las injusticias a las que  han sido sometidos los trabajadores de todo tiempo y nación, sirviéndole de escenario, a tal fin, una región de su país que conocía bien y que nunca llegó a lograr su utopía, pese a la romántica Revolución de los Claveles ocurrida el 25 de abril de 1974, porque las relaciones de poder y la diferencia de clases continuaron imponiéndose tras esta.

En muchos aspectos, aunque a grandes rasgos, esta novela recuerda mucho a Las uvas de la ira, de otro merecido Nóbel de Literatura, el magnífico escritor norteamericano John Steinbeck. Tanto en esta como en aquella novela, los señores de las tierras someten a sus trabajadores con amenazas, con una policía comprada, con sueldos miserables que otros, más desesperados aún, aceptarán, e incluso con el abandono del campo, no faenando las cosechas en venganza hacia los trabajadores sublevados. Ambas obras fueron creadas al modo de una crónica de su tiempo y ambas, además -y aquí viene la pega-, describen la furia de un sector de la población que está a punto de estallar, narran los sucesos de una revolución que se olfatea en el aire y que nunca acaba de ocurrir, quedando todo en agua de borrajas. Las dos novelas quedan cojas a ese respecto: al leerlas, el lector tiene la sensación de que, a cada vuelta de página, nunca acaba por definirse un desenlace de ningún tipo. Pero, mientras la obra de Steinbeck está tratada con una voz objetiva, sobria, inflexible, que no influye en las decisiones de los personajes y los observa y describe desde fuera, Saramago hace uso (de una manera exagerada, mayor que en el resto de su obra, aunque nos tenga acostumbrados a ello) de los privilegios del narrador omnisciente, y ese estilo, que funciona también en otras novelas suyas, hace aguas en esta historia, no pareciendo coherente el tono sarcástico que utiliza para referirse a hechos tan vejatorios.

 Levantado del suelo es la historia de los Maltiempo, una estirpe de trabajadores pobres que, como tantas otras familias, malviven y mueren en el Alentejo portugués. La narración abarca un espacio de tiempo comprendido entre los años 1910 y 1979, y por ella transitarán varias generaciones de este clan familiar que nunca llegará a conocer la prosperidad. Su historia se hace valiosa como crónica de un tiempo y un lugar azotados por el hambre y las injusticias, pero que llevada al terreno puramente literario puede aburrir considerablemente, sobre todo a esos lectores que nunca se hayan asomado a la obra de Saramago y que no estén familiarizados con sus lúcidas divagaciones y con la predilección que sentía por esos narradores tan cercanos a Dios en cuanto a conocimiento y manipulación de sus criaturas.

Aunque mal asimilada, su lectura no ha dejado de ser aprovechable para mí. Satisface pensar que, aun leyendo obras de su producción que no gozan del ingenio y la imaginación a que nos tiene acostumbrados, con José Saramago siempre se aprende algo. Gracias a esta novela, ya tengo otro "destino literario" que poder visitar algún día: el Alentejo.



Título: Levantado del suelo

Autor: José Saramago

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-6944-2

Nº de páginas: 432




2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Tengo que volver a coger a Saramago, que aparte de un grandísimo, siempre irá ligado a tu recuerdo. TE AMO CON TODA MI ALMA.

Raúl Viso dijo...

No te recomiendo este libro. Aunque es una novela que todo entusiasta de Saramago debe leer, creo que a ti te gustarían más "Las intermitencias de la muerte" y "Claraboya", e incluso "El hombre duplicado" si tienes paciencia para aguantar hasta la mitad del libro. TE AMO CON LOCURA.