"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















jueves, 24 de abril de 2014

"La ternura del dragón" / "Alguien te observa en secreto", de Ignacio Martínez de Pisón




Parece que es un buen momento en la trayectoria de Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), considerando que su nueva novela, La buena reputación, acaba de salir del horno y ya está a la venta en todas las librerías, y que se han cumplido ya treinta años desde la publicación de su primera obra, La ternura del dragón, que hoy les traigo a esta malograda bitácora de la mano del conjunto de cuatro relatos titulado Alguien te observa en secreto, todo en un mismo volumen que Círculo de Lectores sacó para su colección Nueva Narrativa Española. Asegura Pisón, en una entrevista concedida, que el autor que escribió La ternura del dragón no es el mismo que firma sus libros más recientes; en aquel entonces, dice, no se identificaba con los escritores realistas, y sus historias no se ceñían a épocas o momentos históricos concretos. Fue a partir de Carreteras secundarias cuando comenzó a cambiar su registro y empezó a interesarle enmarcar las historias que escribía de gente sencilla dentro de ciertos capítulos de la Historia con mayúscula; y, paradójicamente, acabó convirtiéndose en ese tipo de autor con el que no se identificaba. Esto da buena prueba de su madurez y de su crecimiento, si atendemos a estas palabras de Saramago, lúcidas como pocas: "[...] sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias, que esas tienen la obligación de explicarse por sí mismas." Y es que, según el autor maño, desde sus inicios sus libros fueron muy visibles, tuvieron buena acogida, y no tuvo la opción de forjarse en privado como tantos otros escritores que, cuando al fin consiguen publicar su primera obra, ya están consolidados en un estilo y una identidad propias. 

De todos modos, ya en esta primera novela se dejan ver con suficiente nitidez algunas de las características más personales del Pisón que firma sus últimos libros: la predilección por escribir sobre gente sencilla, decantándose por historias en las que es un elemento esencial ese tipo de personaje que tiene un marcado propósito en la vida, aunque pueda parecer incoherente o pueril a ojos del resto de la gente. Quizá la diferencia estriba en su manera de escribir, algo más barroca entonces que ahora, y en que en sus primeras publicaciones no hay trazas tan definidas de esa ternura que fluctúa en sus novelas más actuales, algo que, supongo -esto es una apreciación única y exclusivamente mía-, tiene que ver con la juventud en que fueron escritas, cuando el corazón todavía exige vigor y sobresaltos, y pensamos que no puede erigirse un mundo sólido o, al menos, interesante a partir de la ternura y el recato. 

La ternura del dragón es una novela de iniciación, con todo lo bueno que tienen este tipo de novelas y que prescinde de los elementos más detestables que suelen acompañarlas -lo engolado, la idealización de los primeros amores, la rebeldía gratuita-, lo que la hace aún más meritoria. En ella, y como suele ser costumbre en este tipo de historias, un adolescente se niega a crecer y se refugia entre sus mitos infantiles, las novelas de Julio Verne y Stevenson y sus cómics de Tintín. Postrado en la cama a causa de su enfermedad, deberá vivir en casa de unos abuelos que no había conocido hasta entonces, sometido a la orfandad a la que le han obligado la muerte de su padre y el trabajo de reportera internacional de su madre, que no dispone de tiempo para atenderle. Desde su confinamiento, aprenderá que ni los cercanos confines de una casa, ni tampoco la mortaja de las sábanas, pueden limitar la imaginación de una persona. Con tintes fantásticos e incluso terroríficos, Martínez de Pisón nos brinda una historia que, a día de hoy, podría haber firmado el mismísimo Carlos Ruiz Zafón.

La segunda obra que reúne este volumen, Alguien te observa en secreto, es un conjunto de cuatro relatos de corte muy particular, compuesto por El filo de unos ojos, Alusión al tiempo, Otra vez la noche y el relato que da título al conjunto, Alguien te observa en secreto. En el primero, el autor zaragozano trata el tema de las personas que someten a otras y las utilizan, a veces desde la confianza que reportan los vínculos familiares; Alusión al tiempo se antoja casi como un homenaje a La ventana indiscreta, de Hitchcock; el tercer relato, Otra vez la noche, cuenta la historia de una chica que vive en un piso compartido y de las complicaciones que le traerá el haber rescatado y cuidado a un murciélago herido; Alguien te observa en secreto nos describe las luces y sombras de una relación sentimental tormentosa, la sordidez (muy bien tratada, eso sí, con apuntes a la literatura erótica de buen gusto) y el chantaje emocional de esos amores que son prisión. Aunque muy diferentes entre sí, tanto en estilo como en temática, estos cuatro relatos reclaman toda la atención del lector y lo conducen por vericuetos desconocidos, donde un conjunto de géneros, desde el terror hasta el erotismo, se entremezclan y asoman sin definirse del todo, sugiriendo posibles desenlaces y conviviendo con total coherencia. 
Puedo decir sin tapujos que Ignacio Martínez de Pisón se ha convertido para mí en uno de esos autores que necesito que estén en mi biblioteca personal. Sus primeras obras no deslucen con respecto a las últimas, e incluso su espectro de posibilidades que ofrecer al lector es más amplio, porque este volumen agradará por igual tanto a quien guste de leer historias fantásticas como a aquellos que se decanten por el realismo. Si quieren saber cómo dos elementos tan contrapuestos pueden vivir en una misma obra con esa capacidad de buena combinación, abran este volumen en mitad de la noche. Es contradictorio; pero, por eso mismo, también es una apuesta segura. 


2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Tengo muchas ganas de leerlo, estoy segura de que me va a gustar. TE AMO CON TODA EL ALMA, CARIÑO.

Raúl Viso dijo...

Deberías leerlo, porque con él me ocurrió lo mismo que cuando leí "La lluvia amarilla", de LLamazares: que intuí que es un libro perfecto para tus gustos literarios. TE AMO, MI DEIDAD.