"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















miércoles, 16 de abril de 2014

"Cenizas", de Damián Comas




El 23 de abril se pone a la venta en toda España Cenizas, la primera novela del artista plástico Damián Comas (México, 1984), que en 2013 se alzó como ganadora en el XIX Certamen de Letras Hispánicas "Universidad de Sevilla", premio otorgado por un jurado que estuvo compuesto, entre otros, por el novelista y miembro de la RAE Arturo Pérez-Reverte, el poeta Rafael de Cózar y el también escritor Diego Vaya, ganador de la anterior edición del concurso con su novela Medea en los infiernos. Comas se hace eco de las características más infames de una dictadura para brindarnos una reflexión corpórea e intimista acerca del sentido de la culpa y de los límites de resistencia del ser humano, elaborando con estos elementos la cartografía irreal, brumosa, de quien está obligado a erigir un paisaje de desposesión a partir del exilio.

Adentrarse entre estas páginas es lo mismo que transitar por uno de esos sueños intranquilos, cenagosos, que no alcanzando aún el rango de pesadilla, poseen los elementos necesarios para convertirse en una de un momento a otro. La prosa taciturna y pausada de Damián Comas está conformada por palabras que van adquiriendo nitidez paulatinamente, como si brotasen de la niebla en un camino solitario, para legarnos todo su sentido cuando al fin adquieren corporeidad y chocamos contra ellas. Desde el mismo inicio de la novela, cada frase sostiene a otra siguiente en una sucesión inteligente, rica por su dosificación, que va abriéndole sendas al lector, administrándole de a poco la información y sumiéndole en un duermevela de sensaciones, no por humanas -o quizá precisamente por eso- menos opresivas.

 ¿Somos más fuertes de lo que nos pensamos o es justo al contrario? ¿Cuál es el límite de resistencia al dolor de un ser humano? ¿Es justo sentirse culpable por seguir vivo? Estas y otras cuestiones son las que nos plantea Cenizas, relato de historias cruzadas que nos hace cuestionarnos el grado de sacrificio que el ser humano tiene hacia los demás cuando es su propia existencia la que corre peligro. Con la tortura la lucha hacia los totalitarismos se hace absurda, se convierte en poco menos que una utopía ingenua y pueril, y la heroicidad de morir por otros acaba por diluirse en el drenaje de la sangre, en la bruma de la fiebre y la oscuridad del encierro y el dolor de las electrocuciones. Pero la tortura no acaba con el último golpe; luego llega el sentimiento de culpabilidad, enquistado en los coágulos de los moretones, porque todo hombre acabará por traicionar a los suyos si su torturador sabe pulsar eficientemente el botón de pánico que parpadea en el interior de su cerebro. Después llega el exilio, el desarraigo, la visión de un mundo que ha cambiado mientras se ha estado prisionero y se ha conocido la verdadera dimensión del dolor. Nos dice el protagonista de esta historia, en un tramo de la novela, que están equivocados aquellos que creen que el máximo dolor físico de un hombre está focalizado en los testículos, y ello da buena prueba del desconocimiento que tiene el ser humano del sufrimiento.

Julio es un artista y preso político que deberá reconstruir el mundo tras su encierro, durante una dictadura que le obligará a vagar por América hasta dudar de la misma autoría de sus recuerdos, porque la gente que amaba -su hermano, su mujer, su hija- ha desaparecido y duda ya si fueron reales. En su peregrinaje se cruzará con Melleola, trompetista de jazz que vive a salto de mata, y con un antiguo amigo, también músico, que se convertirá en su salvoconducto para iniciar una nueva vida en Nueva York, pero cuyas confesiones harán que Julio reflexione con rabia acerca del sentido de la culpa y de la capacidad para el perdón de los seres humanos, sabiendo de antemano que en una misma persona hay un brazo que te tiende la mano y otro que te empuja hacia el abismo.

Se hace necesario leer esta novela que, con el brumario de su prosa repleta de eficientes silencios que dejan margen al lector para asimilar cada frase, nos susurra al oído el sentido que desconocemos de nuestra fragilidad. Al acabarla, sentirán que han emergido a la superficie para coger oxígeno ansiosamente. 














Título: Cenizas

Autor: Damián Comas

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-2792-3

Nº de páginas: 176

10 comentarios:

Amaya Giner dijo...

Hola, suena increíble. Ya la quiero leer. ¿Dónde la conseguiste?

La Maga Lunera dijo...

Tienes una maestría mágica a la hora de hacer reseñas, llenándolas de sensaciones que casi te obligan a ir a buscar el libro y leerlo de un tirón. Eres muy grande, amor mío. TE AMO CON TODA EL ALMA.

Skyline Spirit dijo...

pretty nice blog, following :)

Raúl Viso dijo...

Gracias, mi vida. ¡¡TE AMO, GRIZZLYTA!!

Anónimo dijo...

Hola, Raúl. Me gustó mucho tu reseña sobre Cenizas. El día de hoy salió la novela a la venta, así que me aproveché de tus palabras para promoverla y mostrar la opinión de un primer lector. Te lo agradezco mucho y quiero hacerte una propuesta. Por favor escríbeme a mi correo: damiancomas@gmail.com

Raúl Viso dijo...

Celebro que te haya gustado. Te deseo el mayor éxito, y mi enhorabuena por el galardón. Te escribo al correo y me cuentas, ¿ok?

Gracias por comentar, saludos.

Anónimo dijo...

Muy buena reseña, me haré con la novela. Escribe usted muy bien, y por cierto, su novia está bien chida!

Sandra dijo...

Hola Raúl, cómo estás?, soy Sandra y estoy trabajando con Damián en México,para promover su novela, quisiera preguntarte algo, te pongo mi mail por si me puedes escribir, sandra@rojocarmesicomunicacion.com Un saludo!

Raúl Viso dijo...

Te agradecería, anónimo, que te ciñeses exclusivamente a hacer comentarios sobre las reseñas. Pero tienes razón, qué le vamos a hacer: mi novia está buena de cojones, como decimos por estos pagos.

Raúl Viso dijo...

Ok, Sandra, me pongo en contacto contigo y me preguntas lo que quieras.

Saludos.