"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 11 de marzo de 2014

"Las voces bajas", de Manuel Rivas




Tras Los libros arden mal, ambiciosa novela que me dejó muy buen sabor de boca y solicita a gritos una segunda lectura -y la primera incursión que hice en la obra de Manuel Rivas (A Coruña, 24 de octubre de 1957)-, me embarco ahora en el último trabajo del escritor gallego, Las voces bajas, una crónica íntima, escrita desde las tripas, que bebe a ratos de cierto tipo de prosa poética y pretende rescatar de la constante amenaza del olvido todas esas pequeñas historias que acaban por conformar esa gran historia que cada cual hace de su vida. Desgraciadamente, no hay persona sobre la faz de la Tierra que no crea que su vida es susceptible de ser llevada a las páginas de una novela; pero el escritor de raza -el verdadero escritor, en suma- sabe abordar ese magnánimo proyecto sin que parezca que esos capítulos los ha escrito un mercachifle o un tipo desocupado que un buen día recapacita y cae en la cuenta de que ha plantado un árbol y ha tenido un hijo, pero no ha escrito un libro. Afortunadamente para los lectores -también de raza-, a Rivas le sobran dosis de ternura, humor y ficción para llevar a buen puerto aquello que en otros hubiera sido mera espina clavada. 

Han leído bien: ficción. Porque hay mucho de ficción en la tarea de escanciar la vida de uno en una novela, aunque parezca mentira. Es sabido que la memoria es caprichosa, y muy ineficaz, a medida que va distando cada vez más distancia entre lo acaecido y lo recordado tiempo después de lo acaecido. Por eso es tan importante, en una investigación policial, tomar testimonio a los testigos de un crimen nada más cometido; por eso se hace tan necesario a veces cuestionar la historia; por eso los científicos han demostrado una y otra vez que el cerebro humano tiende a crear recuerdos apócrifos, que nunca han sucedido en verdad pero se hacen perfectamente vívidos en nuestra memoria. Con no poca ternura y maestría, Manuel Rivas juega con esos recuerdos y a ellos les suma las historias vividas por los miembros de su árbol genealógico para componer una trama absolutamente personal, que no pierde frescura ni interés para el lector por ser más subjetiva que otros libros de su producción.

¿En qué momento un escritor decide que quiere ser escritor? ¿Cuál es el germen primero que a un autor le hace bucear en los anales de la literatura universal y contaminarse irremediablemente de ella? Esta parece ser la propuesta del autor galaico, la de legar a sus lectores y a aquellas personas que quieran asomarse a su obra el origen del literato, la génesis de su pasión por las letras. Otros, de este empeño, hubieran parido un infumable libro de ensayo; pero Manuel Rivas nos conduce con ternura y respeto por un mundo donde el paisaje se hace primordial, repleto de homenajes y guiños íntimos, de referencias, de personajes que no por ser más reales son menos novelísticos, de mitología y orgullo personal. El niño que no sabía que sería escritor nos conduce, de la mano de su hermana, por un sinfín de testimonios propios y ajenos que serán como la luz de un faro indicándole la mácula de los futuros papeles escritos. 

Valiéndose de algunos de los recursos propios de géneros literarios como la prosa poética, Manuel Rivas nos conduce por una pleamar de sentimientos que no tardarán en reconocer los amantes de la literatura. Su lectura se hace corta, es como una historia contada en la infancia al amor de la hoguera. Las voces bajas es una novela que huele a puerto y a bosque, que sabe a mar, que incita a ese instinto de aventura que los niños disfrutan antes de un viaje de vacaciones. Muy recomendable en estos tiempos donde escuchar con atención suele resultarle intolerable a muchos. 



Título: Las voces bajas

Autor: Manuel Rivas

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-2787-9

Nº de páginas: 208

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Tiene muy buena pinta, amor mío, y la reseña es magnífica. Yo solo he leído sus relatos, pero hace tanto, que debería releerlos. TE AMO CON TODA MI ALMA!

Raúl Viso dijo...

Creo que te gustaría. Uno se siente identificado con Rivas al ir recopilando los elementos de su vida que lo condujeron a la literatura. TE AMO, MI DEIDAD.