"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















lunes, 6 de enero de 2014

"El Robinson urbano", de Antonio Muñoz Molina




Ando releyendo en estos días la ópera prima de Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 10 de enero de 1956), un delgado volumen que recopila treinta y dos de los artículos que escribió para el Diario de Granada entre mayo de 1982 y julio de 1983, y que ya auguraba un próspero futuro en las letras para uno de los escritores más importantes y sólidos con los que tenemos el enorme placer de contar en este país. Mi admiración por el "andaluz universal", como se le ha venido llamando desde que en el ya fenecido año 2013 le concedieran el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, no es nueva: varias reseñas más un parco homenaje, en esta malograda bitácora, atestiguan el profundo respeto que siento por el trabajo y la humildad del autor jienense afincado en Madrid y Nueva York. Me asomé a su obra, sin embargo, bastante tarde, allá por el 2005, con la lectura de su magnífica segunda novela, El invierno en Lisboa, a la que siguieron Beatus Ille (no menos magnífica) y Beltenebros. El volumen que aquí me ocupa debió ser el cuarto o quinto libro que leí de él, y me sorprendió comprobar que había sido el primero que había escrito, porque pensaba que en este país ya no quedaban escritores que se dieran a conocer cultivando primero el género del articulismo y escribiendo en diarios -menos aún en diarios de provincias-, siguiendo la tradición de autores como Larra y Ganivet.

Según he leído por ahí, buscando bucear un poco más en las vicisitudes de la construcción y edición de este volumen, poco le faltó a El Robinson urbano para no ser publicado. Inmediatamente después de terminarse la serie de artículos (que originariamente fueron cuarenta y uno los aparecidos en el Diario de Granada), en la segunda mitad de 1983, el poeta granadino José Gutiérrez trató de convencer a Muñoz Molina de que "aquellos artículos tenían la suficiente entidad literaria y la necesaria unidad de estilo como para que tuvieran acomodo en las páginas de un libro". Sin embargo, el autor jienense no mostraba ningún signo de ambición literaria, más allá del propio hecho de escribir, ni le preocupaba lo más mínimo darse a conocer como escritor, prueba más de su humildad y su talento. Hizo falta también la insistencia de otros amigos del autor de Plenilunio, como el poeta Rafael Juárez y el pintor Juan Vida, para que al fin se animase a autofinanciarse una edición de trescientos ejemplares, aunque no le parecía correcto que un autor editara su propia obra. El volumen daría muchos tumbos y pasaría por muchas manos, incluidas las de los poetas Luis García Montero (que le hizo alguna reseña literaria y animó al autor de Úbeda a enviar ejemplares dedicados a celebridades literarias) y Pere Gimferrer (quien le preguntó a Muñoz Molina si en ese momento se encontraba escribiendo alguna novela), y por fin, en 1993, tras los éxitos de Beatus Ille y El invierno en Lisboa, la editorial Seix Barral decidió reeditarla como se merecía.

Escritos al modo de una crónica, los artículos que contiene este volumen son un canto a la ciudad de Granada, lugar que ha significado para Antonio Muñoz Molina un territorio íntimo y personal, una particular Alejandría, con una marcada impronta. Allí escribió sus primeros artículos, relatos y novelas, y tuvo a dos de sus hijos. Parapetado tras los personajes de Robinson y Apolodoro, la voz tan personal de Muñoz Molina se vale de la denominada "poética del café" para transportarnos a sus calles y plazas, a sus patios, su arte y, sobre todo, a esa Granada que no aparece en las guías turísticas, no limitándose a recrear un folclórico paisaje grotescamente español, sino a ensalzar su cosmopolitismo haciendo múltiples referencias a Poe, Buñuel, Borges, Murillo, Baudelaire, De Quincey, a hechos históricos, a la mitología y las vanguardias de la época. Los contenidos de sus artículos, ya desde entonces, rezuman una madurez literaria que se corroboraría tiempo después en el resto de su obra, y ya en ellos es característica la depurada prosa y el trabajo arduo de ornamentación (que no peca de innecesaria, como ocurriría con autores menos avezados) con que el autor jienense se ha merecido un lugar de honor en las letras españolas.

Antonio Muñoz Molina nos demuestra en estas páginas la importancia que debe tener para un artista el saber mirar el mundo sin ser visto, la trascendencia que existe más en el contar que en el opinar y lo poco o nada que importa la temática de un libro, siempre y cuando esté bien abordada, relatada y construida.














Título: El Robinson urbano

Autor: Antonio Muñoz Molina

Editorial: Seix Barral

ISBN: 978-84-322-0685-7

Nº de páginas: 146

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