"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















lunes, 9 de diciembre de 2013

Hogar



Sabes -porque me conoces, porque nunca nadie en esta vida, antes de ti, ha llegado a conocerme de una manera tan milimétrica- que jamás he sido persona propensa a casposos arranques patrióticos, ni asiduo a enarbolar banderas, ni he tolerado jamás los nacionalismos cerriles, ni mucho menos me he jactado nunca de ser uno de esos paletos que gustan de hacer ejercicios de provincianismo mirando por encima del hombro al forastero que llega a su pueblo. También sabes que soy un individuo con un desmesurado ojo crítico, sobre todo con las cosas y personas a las que amo, por eso de que me importan y me preocupan los designios que la vida les reserva, así que nunca ha sido extraño para ti el verme despotricar, mil y una vez a diario, sobre esta ciudad en la que, exceptuando algunos intervalos relativamente breves de tiempo, llevo ya treinta y cuatro primaveras viviendo. Maldigo, día sí y día también, sus poco prácticas calles empedradas, que son muy bonitas y pintorescas pero se clavan hasta el alma a través de los pies al caminar por ellas; repudio el gasto innecesario que el ayuntamiento emplea del erario público en convocar actos y actividades que son el colmo de la memez cultural; creo que a algunos de sus barrios habría que rociarlos con napalm -el mío el primero-, por feos y anodinos, entre otros muchos etcéteras que tú ya conoces de mi propia voz. Pero, como suele decirse, al niño, que es mío, le regaño yo; con lo que mis feroces críticas a esta ciudad no me impiden sentir cariño hacia ella, ni sentir cierto orgullo cuando escucho la canción que arriba te brindo, porque tú has sido una de las principales causas, si no la primera, de que me haya reconciliado con sus calles y plazas, con sus barrios, avenidas y entornos. 

Quiero creer que esta ciudad ha llegado a ser, con el tiempo, una suerte de segundo hogar para ti. A mí me consta que tú la has reconstruido con tu presencia, que gracias a ti ya no veo a mi madre errabundeando por las calles adyacentes al centro y la estación cuando se separó de mi padre, ni siento miedo ni incomodidad al contemplar el patio de mi colegio, ni me repugnan los parques que frecuenté en mi turbulenta adolescencia, ni siento en la piel la soledad que me reservó hace unos pocos años su turbio callejero. Has implantado nuevos recuerdos, has devuelto su cauce al Henares, se han volcado los viejos árboles del Parque de los Cerros y has levantado otros nuevos, has hecho resurgir de entre tus manos curativas cada monumento, cada estatua, cada edificio, cada travesía... Te echo de menos. Aquí te esperamos, esta ciudad que has recuperado de entre rescoldos y cenizas y yo, que estaba no menos herido. Te amo.

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Gracias, amor mío, por esta entrada, y por todo. No es que encuentre en Alcalá mi segundo hogar, sino que he encontrado el primero y aquel en el que quiero quedarme. Amo esa ciudad, que ya es mía, amo sus calles y amo sus ojos, que han sido testigos de toda nuestra historia.Pero por encima de todas las cosas del universo, te amo a ti, que eres mi mundo, mi hogar, mi patria, mi todo. TE AMO CON TODA MI ALMA.

Raúl Viso dijo...

Gracias a ti, mi vida. Por todo. TE AMO.