"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















lunes, 7 de octubre de 2013

"Poesía", de Gabriel Celaya




He dicho ya hasta el empacho, en esta malograda bitácora, que me guardo mucho de reseñar libros de poesía: creo que para desempeñar esa tarea hay que estar hecho de una pasta especial, y además opino que es un género mayor con el que difícilmente se puede ser objetivo, dependiendo de la empatía que los sentimientos del lector guarden con el conjunto de poemas leídos; al contrario de lo que ocurre con la narrativa, en la que no es necesario que el lector halle una correspondencia emocional con los personajes que transitan por el relato (aunque, si se halla, mejor que mejor), la poesía necesita declamarse, hacerse vivencia en nuestra sangre o, si no tanto, al menos sí debe hacernos llegar la sonoridad y la fuerza de su propuesta. Son muy pocos los poemarios, ciertamente, que he reseñado en este espacio, con menos acierto que instinto o un personal gusto estético, y cuando lo he hecho ha sido atendiendo a razones poderosas, no por ello menos íntimas, individuales e intransferibles, contradicción a tener en cuenta si consideramos que una reseña literaria se escribe con el propósito de transferir la opinión que tenemos de una obra a un público que busca referencias de la misma.

En el caso de esta antología de Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 18 de marzo de 1911 - Madrid, 18 de abril de 1991), las razones que me han conducido a reseñarla han sido diversas y variopintas, y a cual más importante. La primera atiende a motivos puramente personales: conocí a Celaya a través de mi pareja, mediante una delgada antología que su hermana guarda con cariño en su casa, y a ratos fui leyendo algunos de los poemas que se incluyen en ella, de amor sobre todo, dedicados a la que fue la eterna compañera del poeta vasco; este hecho despertó mi curiosidad por su obra, y mi pareja, insomne y centinela siempre de mis necesidades, aprovechó esta semana de la XXVIII Edición de la Feria del libro antiguo y de ocasión, incluida entre las actividades a destacar de la Semana Cervantina de Alcalá de Henares, para regalarme una magnífica antología del poeta, con un conjunto de poemas seleccionados por ese otro peso pesado de la poesía, Ángel González, segunda razón de que me haya animado a reseñar este libro, porque considero que no hay nadie mejor para revisitar la obra de un poeta que otro poeta. La tercera razón -no menos poderosa que las otras dos, aunque sí menos íntima y subjetiva- es el enorme progreso que he advertido en su trayectoria, la distancia existente entre sus primeras construcciones poéticas y las últimas; disfruto muchísimo cuando leo a autores en los que resulta muy visible su evolución creativa, la pericia que van logrando a través de la experiencia y que se apoya más en el tesón que en el talento natural, en la disciplina que en la mera e insustancial inspiración. Hay grandísimos autores que lo son por su empeño en querer ser grandes, y me resultan abismalmente más atractivos que ésos otros, a veces pagados de sí mismos, que van degenerando a medida que su obra avanza, o bien de los que desde sus primeras creaciones ya se revela de una manera totalitaria su enorme valía. Un consumidor de poesía como yo, que además trata de seguir los pasos de los autores a los que lee, no puede sino gozar al percatarse de la evolución plausible que existe entre los primeros poemarios de Celaya, como Marea del silencio o La música y la sangre, y los conjuntos de poemas que escribió estando más avanzada su trayectoria, como son Las cartas boca arriba o Paz y concierto.
Es en este último, precisamente, que el poeta lanza sus flechas más certeras para referirnos lo que significa ser poeta en tiempos turbulentos de descrédito y denuedo hacia todo ejercicio emocional:

"Da miedo ser poeta; da miedo ser un hombre
consciente del lamento que exhala cuanto existe.
Da miedo decir alto lo que el mundo silencia.
Mas ¡ay! es necesario, mas ¡ay! soy responsable
de todo lo que siento y en mí se hace palabra,
gemido articulado, temblor que se pronuncia."

Como digo siempre, este tipo de antologías resultan ideales para el lector que, desconociendo la obra de un autor en concreto, desea asomarse a su trayectoria y, tal vez, empaparse de ella, absorverla hasta el punto de que acabe convirtiéndose en un imprescindible de su biblioteca personal. Si, además, la antología está revisada y estructurada por otro literato de no menos valía, como sucede en este libro con el trabajo de selección desempeñado por Ángel González, el disfrute está garantizado.


Título: Poesía 

Autor: Gabriel Celaya

Editorial: Círculo de Lectores

ISBN: 84-226-3336-1

Nº de páginas: 158  

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Disfruto viendo tu admiración por otros poetas, empapándote de su trabajo y atendiendo a sus técnicas. Así te admiro yo a ti. TE AMO CON TODA MI ALMA.

Raúl Viso dijo...

Gracias, mi vida. TE AMO CON LOCURA.