"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 10 de septiembre de 2013

"El fulgor de la pobreza", de Luis Mateo Díez




El de Luis Mateo Díez (Villablino, León, 21 de septiembre de 1942) ha supuesto para mí un interesante, grato y fortuito hallazgo. Lo ignoraba absolutamente todo de este autor leonés, miembro de la RAE, y de su prolija trayectoria literaria, que ha cosechado en dos ocasiones el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa, además del Premio Francisco Umbral al mejor libro del año 2012 por La cabeza en llamas. Interesante, porque se agradece hoy en día encontrar escritores que todavía cultivan el amor puro por la palabra, que no tienen miedo de desplegar en un texto lo que un buen diccionario puede y debe aportar a la literatura, lejos del temor a que algunos lectores -presumiblemente, otros escritores que justifican su simpleza (que no sencillez, no se equivoquen) alegando sentirse alejados de barroquismos estilísticos o alguna excusa barata parecida- los tilden de pomposos o rimbombantes; grato, porque su prosa, aunque en suma rica y cultivada, no es enrevesada, y el ritmo que usa para trasvasarla al papel resulta de un dinamismo cuanto menos asombroso tratándose de relatos tan taciturnos; fortuito, porque encontré este volumen fisgoneando en el tenderete de una librería de viejo y, como ya he dicho en otras ocasiones en esta malograda bitácora, propenso como soy por defecto poético a enamorarme de la sonoridad del nombre de ciertos libros o autores, el título me fascinó casi de inmediato. 

No me atrevería a afirmar que el que aquí nos ocupa es un libro de relatos; desconozco cuál es la extensión exacta que este género debe tener para considerarse como tal, pero a juzgar por la media de ochenta páginas que disfruta cada historia, creo -y sólo creo- que lo que en este volumen se ofrece son tres novelas cortas, eso sí, que tienen un profundo nexo de unión. El hilo conductor que cose con un solo objetivo a El fulgor de la pobreza, La mano del amigo y Deudas del tiempo, no es otro que, como acertadamente pone en la sinopsis del libro, "la llamada de un destino irrevocable". Pero también el propósito por desaparecer, por asomarse a la memoria buscando los indicios que nos llevaron a ser quienes no queríamos ser y poner tierra de por medio entre quienes fuimos, a pesar de nosotros mismos o de las circunstancias que nos condicionaron a ello, y quienes somos en el presente. Los personajes que aparecen en estas tres historias son personas heridas, que acarrean a sus espaldas un dolor indefinido, insoluble, pero que no se han resignado a conformarse con ser quienes fueron y desean para sus vidas cambios radicales. 

En El fulgor de la pobreza, primera historia del volumen (y mi favorita de las tres que contiene), una muchacha sigue furtivamente a su padre, empresario de éxito, por las calles, a fin de encontrar los motivos que lo convierten en un ser tan entristecido de su entorno y de sus logros, y que le harán desaparecer un día, abandonando a su familia y renegando de la vida acomodada que ha llevado hasta el momento. En La mano del amigo se trata el tema de las amistades peligrosas o interesadas, y dos amigos de la infancia conocerán de primera mano ese viejo refrán que dice: "Que Dios me cuide de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo." La última historia del libro, Deudas del tiempo, aborda la vida de un hombre en el ocaso de su vida, al que una cardiopatía que le coloca un poco más cerca de la muerte le conmina a hacer balance de sus años de emigrante, trabajando sin descanso para amasar una fortuna que su mujer y sus hijos dilapidan sin pudor alguno, y a regresar al país y al pueblo natal que abandonase en su juventud, buscando cierta esencia vital en la soledad, el aislamiento y el ascetismo.

Nunca es demasiado tarde, parece ser la moraleja final que, a modo más de lenitivo que de esperanza, nos propone este lúcido volumen tejido con una prosa depurada, limpia, lavada de toda ornamentación gratuita y, sin embargo, rica y profunda como pocas. Con autores como Luis Mateo Díez el lector recupera esa necesidad indispensable de sentir que aprende mientras lee, que puede lograrse, mediante una historia, algo más que entretener. La de este libro es una lectura electa donde las haya, a cargo de un autor muy notable con el que, espero, no tardaré en volver a encontrarme.



Título: El fulgor de la pobreza

Autor: Luis Mateo Díez

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 84-663-1876-3

Nº de páginas: 238  

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

La reseña es una maravilla, se nota lo mucho que has disfrutado con este libro, y haces que den ganas de adentrarse en sus páginas y perderse un buen rato. Lo leeré sin duda. Qué grande eres! TE AMO CON TODA MI ALMA.

Raúl Viso dijo...

Muchas gracias, cariño. Tú sí que eres grande. TE AMO.