"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















jueves, 4 de julio de 2013

Orgullo de macarra




Me lo han llamado tantas veces a lo largo de la vida, que ya siento un cariño especial por ese apelativo. En muchas ocasiones ha sido de manera cariñosa, en plan coña marinera, mi chica, mis amigos o algún que otro compañero o compañera de trabajo, legándome sin saberlo una impresión exterior de mí que yo no alcanzo a ver porque no puedo salirme de mí mismo y que se trasluce, quizá, en mi incorrectismo político a la hora de opinar sobre según qué asuntos, en mis gustos musicales, en la manera que tengo de llevarme el pitillo a los labios o de conducir, en mi indumentaria sobre todo, que ya me asoman algunas canas en la barba pero sigo llevando aros en las orejas y luzco tatuajes y visto con chupas de cuero y botas de cowboy porque soy un viejo rockero, a mucha honra. En otras tantas ocasiones, el apelativo se me ha brindado de modo despectivo, acompañado de no pocas amenazas de muerte -eso sí, pronunciadas tras el arranque repentino e inusitado de esa valentía entrecomillada que otorga el saberse amparado por el anonimato de detrás de la tecla, vía Internet-, cuando he dado una opinión contrapuesta a la opinión unánime que se compartía en algún foro o sobre algún asunto en particular a debatir en las redes sociales que gozan de más prestigio por los usuarios. Sea como fuere, repito que le he cogido cariño al apelativo: si me lo han llamado amistosamente, he agradecido el gesto de complicidad; si lo que se ha buscado era hacerme daño al escupírmelo, he hinchado el pecho a lo palomo, alzado la cabeza, y me he reafirmado en mis formas de conducta. Con orgullo. Orgullo de macarra. Que aquí un servidor no es un camorrista, pero lo de poner la otra mejilla me gusta sólo si es para recibir un segundo beso de esas personas a las que quiero y venero, y además considero que el pacifismo, ejercido a cualquier precio, suele ser cosa de pusilánimes, hipócritas o masoquistas.

macarra. (Del cat. macarró, y este del fr. maquereau). adj. Dicho de una persona: agresiva, achulada. U. t. c. s. // 2. Vulgar, de mal gusto. Apl. a pers., u. t. c. s. // 3. m. Rufián (// hombre que hace el tráfico de mujeres públicas). Si me atengo estrictamente a la definición que recoge del término el diccionario de la RAE -no tengan en cuenta la tercera acepción, aunque he de reconocerles que me he reído lo mío al leerla-, yo soy un macarra rarito; no un macarra de infantería, al uso, corriente y moliente, de ésos con coche tuneado -también llamado coche-condón, porque el capullo siempre va dentro- y choni cogida del brazo tatuado con el nombre de los sobrinos, sino un macarra leído, sensible al arte, que hacía novillos en el instituto para tirarse en cualquier parque a leer a Edgar Allan Poe o contestaba a los docentes por no estar de acuerdo con algunas formas de adoctrinamiento -enseñanza lo llamaban algunos profesores, que no maestros-, que no prestaba atención en las clases por estar demasiado embebido dibujando, que se sentía más identificado con Las flores del mal, a esas edades, que con el Cantar de Mio Cid, que emprendía peleas con auténticos macarras (de ésos que define el diccionario, ahora sí) y acababa con ojos a la funerala y sangrando por la boca o la nariz por defender quijotescamente a esas chicas que no me hacían ni puto caso o a esos amigos que nunca contaban conmigo para las cosas divertidas. ¿Rebeldía? Bah, ese argumento está ya muy trillado, y siempre me gustó más el James Dean de Gigante que el que aparece en Rebelde sin causa. Lo mío era más bien aburrimiento, apatía, abulia, desgana, un cansancio interior que desde muy niño desarrollé hacia el mundo y su forma de involucionar, y que me conminó a cometer errores garrafales que nunca volvería a cometer. Buscaba, no sé el qué, pero buscaba: una canción o un poema que consiguiera estremecerme, algún maestro que supiera identificar en mí una mínima traza de talento, algún lenitivo que guardar en mi caja de galletas para hacer soportable ciertos rasgos detestables de la existencia. Y aun a día de hoy creo que todavía sigo buscando esa esencia, aunque de una forma más comedida y recatada porque ahora dependen de mí otras personas. 

Esa dualidad -el binomio chulería-sensibilidad- me ha traído a veces no pocos problemas y, a menudo, me ha hecho sentirme desubicado y fuera de lugar en cualquier parte. No encajaba con los auténticos macarras y malotes del instituto o de mi barrio, porque no aprobaban ciertos rasgos de sensibilidad e incluso de erudición, aunque fuese en un término muy general, ni yo aprobaba del todo su modo de vida; tampoco con las personas sensibles y saludables, porque me veían demasiado agresivo, tóxico y reivindicativo, y a mi vez yo les veía a ellas demasiado correctas y aburridas. Y sin embargo, esas trabas a mi vida social, con el paso del tiempo, me han salvado el culo en numerosas ocasiones: cuando ninguno de los aspirantes a un puesto de trabajo pensaba que yo pudiera ser seleccionado por mi aspecto, cierto dominio del vocabulario y ciertas aspiraciones personales reflejadas en mi currículum se han ganado la simpatía de los seleccionadores; y al contrario: cuando me he visto en terreno hostil, enfrentado a gente que no atiende a palabras, ciertas formas gallardas y chulescas han conseguido achantar al perdonavidas de turno. No niego que aún debo pulir muchos aspectos de mi personalidad, pero si quieren que les diga la verdad, y aunque haya aprendido a despreciarme con tanta pasión como a veces (pero sólo a veces) me quiero -soy más cuando me quiero menos, dice un verso magistral de Pedro Salinas-, me siento bastante orgulloso de ser como soy. Me enredo a veces con bravatas innecesarias y entro al trapo con más facilidad de la que me gustaría admitir, pero a cambio soy honesto y leal; tengo la sangre caliente, pero esa ebullición de mi pulso sirve tanto para la guerra como para dar todo mi amor y mi lealtad sin medida a quien sabe ganarse mi respeto y mi confianza; soy un perfecto bocazas, pero esa voz en grito también defiende las causas que todo el mundo da por perdidas. Y, sobre todo, puede que a veces acabe alguna pelea, pero les aseguro que nunca, nunca las empiezo.

Lo que temo ahora es que alguien busque en la barra de su buscador la palabra macarra y aparezca mi fotografía en sus resultados de búsqueda, esa misma que he colgado al principio de esta entrada a falta de otra mejor, porque las que he encontrado en la red no acababan de reflejar verazmente el significado de ese adjetivo. En cualquier caso, y en lo venidero, piénsenlo detenidamente antes de llamar macarra a alguien en un enfrentamiento; tal vez sea cierto eso de que no ofende quien quiere, sino quien puede, y quizá sólo consigan, con ese apelativo que algunos de ustedes consideran despectivo, henchir a la persona de orgullo. Orgullo de macarra.














9 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Siempre serás mi MACARRA, y yo la tuya, que antes ya lo era, pero desde que estamos juntos, con eso de que todo se pega...Así que orgullo de macarra forever, que la gente templada y apocada no me gusta. Y para quien crea que macarrismo e inteligencia no pueden ir unidos, que se de un paseo por tus textos o te escuche hablar. Te amo.

La Maga Lunera dijo...

Por cierto, este MACARRA es mío, y siempre lo será!!Orgullo de macarra,jajajaja. TE AMO.

Raúl Viso dijo...

Tuyo en cerpo y alma, no lo dudes nunca. TE AMO, MI DEIDAD.

Anónimo dijo...

"Lo que temo ahora es que alguien busque en la barra de su buscador la palabra macarra y aparezca mi fotografía en sus resultados de búsqueda..."

Pues exactamente eso es lo que ha pasado. De esa manera he llegado a esta entrada de tu blog. Pero me ha gustado leerla. La autodescripción parece bastante verosímil... ¡Suerte!

Anónimo dijo...

Mira tio... Acabo de buscar macarra en el Google imágenes y me sale tu peazo de foto... Pfffff... Me meto en tu blog, leo "Orgullo de macarra" y después de leer 2 parrafos no puedo seguir del aburrimiento, después me voy a comentarios y leo a tu supuesta novia diciendo que "macarrismo e inteligencia pueden ir unidos" (¬¬)... Te voy a dar mi opinión: tu no eres un macarra, esa palabra no es la apropiada para ti. Viendo tu foto eres el tipico chulito de barrio que va con un BeMeta creyendose el AMO o con un pitbull sembrando el terror por la calle mientras asustas a las abuelas... A la par escribes parrafadas en un blog para impresionar a la "choni" de tu novia mientras te pone como "inteligente" JaJaJa claro que si, dentro de poco quitaran la escultura del pensador y pondran tu foto haciendo la peineta. A ti mas bien se te podria denominar como "Mascachapas" o "Chulo Piscinas" lo de Macarra te viene muy grande. Dicho mi aplastante argumento, puedes dejar mi comentario o borrarlo por que te he ofendido en lo más profundo de tu orgullo. Que tengas un buen dia CAMPEON!!!!!

Anónimo dijo...

Bueno, decirte que he llegado aquí cuando he puesto "macarra" en google imágenes, enhorabuena, eres el tercero!
Decirte simplemente que no estás solo, me he sentido identificado con muchas de las cosas que has dicho, esa sensación de estar en tierra de nadie, demasiado culto para uno, demasiado rudo para otros...eso te hace único y te excluye de ciertos círculos monocromáticos pero a la vez te abre un mundo que está cerrado para ellos (para ambos, para los pijos y para los poligoneros).
Es la gente como tú o como yo los capaces de vencer al sistema desde dentro y cambiar algunas cosas y hacer avancar cuandop todo parece retroceder.
Yo sé lo que ve en ti el selector de recursos humanos que aprecia tu curriculum , más allá de la foto o el léxico...es nobleza.

Raúl Viso dijo...

1) No sé si yo seré un macarra o no, pero lo que tengo muy claro es lo que eres tú: un cobarde que firma como anónimo, además de un analfabeto. 2) ¿Qué cojones es un "BeMeta”? ¿La marca de consoladores que usa la fulana de tu madre? 3) No tengo un pitbull, sino un mastín español noble, honrado y valiente, y no lo uso para amedrentar al cadáver exhumado de la momia de tu abuela ni para ningún tipo de defensa personal, sino porque me honra su desinteresada amistad. 4) ¿Desde cuándo escribir impresiona, ahora que la palabra se ha democratizado y hay más escritores por metro cuadrado que enfermedades venéreas en el coño de tu prima? 4) ¿Chulo piscinas? Jajaja... Tú has visto muchas películas de Esteso y Pajares, ¿no? Te recomiendo que te masturbes con porno de calidad y no con los filmes casposos del destape español de cuando tu madre trabajaba en las varietés y cabarets moviendo borlitas con sus pezones. 5) La próxima vez que menciones a mi ”supuesta" novia (te ha faltado poner "presunta", tonto, que eres más tonto que un huevo, más tonto que rodar para arriba) te hundo los dientes en la puta garganta, así, literalmente y sin preámbulos. Aunque si no me siento muy macarra ese día y me das un "argumento aplastante”, puede que te perdone la vida. Eso si tienes cojones, claro, a dar tu nombre y apellidos para que pueda buscarte, o al menos un correo para que pueda darte mi dirección y puedas comprobar por ti mismo cuanto de macarra tengo. Que dudo mucho que tengas huevos, follatabiques.

Raúl Viso dijo...

Muchas gracias. Has captado a la perfección lo que quería transmitir. Saludos.

Raúl Viso dijo...

Muchas gracias. Has captado a la perfección lo que quería transmitir. Saludos.