"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















miércoles, 19 de junio de 2013

"Una forma de resistencia", de Luis García Montero




No conocía la prosa de Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958), uno de los poetas españoles que gozan de mejor salud en estos tiempos que corren de denuesto hacia la poesía, donde la novela copa prácticamente el noventa por ciento del espacio de las librerías. Me asomé a este autor allá por el año 2003, cuando -ávido lector de poesía como soy-, buscando poetas que no conociera y que consiguiesen emocionarme, me topé en una de las librerías de mi ciudad con su poemario La intimidad de la serpiente. Desde entonces, tras su lectura, me convertí en un asiduo del poeta granadino, y me agradó comprobar hace algún tiempo que también sabía cosechar éxitos escribiendo narrativa, primero con la novela Mañana no será lo que Dios quiera -Libro del Año según el Gremio de Libreros de Madrid- y luego con la obra que aquí nos ocupa. Ahora, gracias a la amabilidad de Punto de Lectura, he podido aplacar el ansia que sentía por acercarme a esta otra faceta de García Montero que tan buenos resultados está dando.

"Los banqueros cuentan sus beneficios, los políticos sus votos y los poetas sus cosas." Con esta frase inicial, el autor comienza un libro que abre puertas íntimas al debate. Pero el suyo es un debate privado, cordial, amistoso, respetuoso, cotidiano, entre copas y risas, más cercano al que mantiene consigo mismo el hombre solitario y lúcido que se atreve por un momento a dudar de sus propias convicciones, o a ésos otros que se producen entre los amigos que se toman unas cervezas en el bar, que a los mantenidos en  esos medios de comunicación donde las opiniones van intrínsecamente unidas a la ideología que presida el grupo de prensa o televisión. También, como es habitual ya en el poeta granadino, estas páginas componen una sólida defensa hacia la memoria y son una batalla contra lo perecedero. Aunque el baluarte aquí erigido no se cimenta a partir de una nostalgia usuaria de empalagosa cursilería, sino que es más bien una forma particular de mirar hacia el pasado, a aquello que fuimos con mayor o menor acierto, para tratar de entender quiénes podríamos ser en el futuro.

A través de una serie de pertenencias materiales, y mediante textos cortos donde se entreven los defectos profesionales y las fórmulas que tantas satisfacciones han dado a Luis García Montero como poeta, el autor nos abre las puertas de su hogar; no ese hogar que levantan una serie de paredes y una localización geográfica en concreto, con dirección postal y número telefónico, sino ése otro que el ser humano alza desde los fetiches que va acumulando a lo largo de los años y que definen en gran medida quiénes hemos sido, quiénes somos y quiénes podríamos ser. Un paquete de tabaco de una marca ya inexistente que perteneció al abuelo, el despertador, los espejos y su enorme e indudable carga mística, billetes de avión con destino a ciudades remotas y entradas para partidos de fútbol de la infancia extraviadas entre las páginas de los libros favoritos, un encendedor que fue seña de la rebeldía adolescente... A través de los objetos más queridos o con una mayor carga sentimental, el poeta nos hace partícipes de la acuciante necesidad que hay, ahora más que nunca, de no olvidar quiénes somos y lo que hemos conseguido, de conservar ciertos emblemas personales en unos tiempos en los que todo es desechable, de quita y pon, de usar y tirar. El suyo es un inventario intimista que conecta con el lector y lo invita a rebatir sus opiniones, a elaborar también un listado propio de pertenencias personales que serán, en buena medida, la herencia material que, tal vez contradictoriamente, mejor definirán nuestra espiritualidad y nuestras creencias a aquellos que quieran saber quiénes fuimos.

Una forma de resistencia -título certero donde los haya- es una obra empática con el lector, que se deja leer de corrido, entre dos rebanadas de pan con chocolate o escuchando uno de nuestros discos favoritos,  y que nos invita a reconocer el espíritu de las cosas de entre el resto de respiraciones que se sienten en el interior de una casa, nos conciencia a reciclarnos a nosotros mismos y nunca a desecharnos, sobre todo en esta época de severa austeridad donde no es difícil que la autoestima pueda acabar en el fondo del cubo de la basura.


Título: Una forma de resistencia

Autor: Luis García Montero

Editorial: Punto de Lectura

ISBN: 978-84-663-2704-6

Nº de páginas: 216

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Muy buena reseña. A mi, lo poquito que he leído del libro, me parece muy ameno y sencillo de leer. Describes cada libro de manera que dan ganas de correr a hacerse con él!TE AMO.

Raúl Viso dijo...

Así es, cariño. Es un libro muy ameno y que te hace plantearte muchas preguntas. Gracias por tanto, mi deidad. TE AMO.