"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 23 de abril de 2013

Enhorabuena, J.M. Caballero Bonald




Este año no ha sido tan fastidioso ser alcalaíno o complutense, en un día como hoy, y moverse por esta ciudad con la que guardo una intensa relación de amor-odio, pese a las calles cortadas y a los numerosos controles policiales en cada rotonda, en cada esquina, en cada rincón, por motivo de la presencia del rey o el príncipe -el primero no ha acudido por segundo año consecutivo, debido a sus problemas de salud-, invisible para la mayoría de los ciudadanos pero tan patente por el despliegue policial habido, helicóptero incluido volando en las inmediaciones.  Y es que la entrega del famoso Premio Cervantes -el galardón de más prestigio de la lengua castellana y acto central del  Día del Libro, en el que se conmemoran la muerte de Cervantes y Shakespeare-, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, siempre suscita que esta ciudad al nordeste de la Comunidad de Madrid en la que vivo, cuna de Miguel de Cervantes Saavedra, se revolucione más de la cuenta. No ha sido tan fastidioso porque creo que este año el galardón ha sido muy merecido, aunque en honor a la verdad diré que llevo ya algunos años contento con la decisión que el jurado ha venido tomando en ediciones anteriores, en que el ansiado premio para cualquier escritor español o hispanoamericano que se precie como tal fue a parar en manos de personajes de una enorme calidad literaria, tales como Juan Marsé o Ana María Matute.

No obstante, este año el evento me toca más de cerca, y a finales del 2012 ya celebré, como si fueran a dármelo a mí, que el premio se lo concedieran a J.M. Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1926). Quien me conoce lo sabe, y quien no me conoce, pero me lee (o al menos se asoma de cuando en cuando por esta malograda bitácora), ha podido darse perfecta cuenta de que las promociones poéticas de los años 50 y 60 -dos promociones de una misma generación- son con las que más identificado me he sentido y a las que más he acudido para incentivar mis propios versos. Por eso ha resultado tan gratificante para mí que este año el famoso galardón se lo haya llevado uno de sus máximos exponentes; digamos que, a título personal, la mayor parte de los poetas integrados en estas promociones han sido como maestros para mí, y nunca me dolieron prendas a la hora de reconocer influencias. 

De José Manuel Caballero Bonald conozco su trabajo poético, pero aún no he tenido tiempo de asomarme a su obra narrativa, aunque la mayoría de su obra, tanto en verso como en prosa, descansa en un lugar privilegiado de mi biblioteca personal. Quizá el barroquismo con que aborda sus poemas me echa un poco para atrás cuando se trata de leer su obra narrativa, y, a ojos vista y a vuelapluma, la fórmula que funciona con su poética no me atrae tanto en su trayectoria novelística.

En cualquier caso, esta entrada sólo tiene el propósito de hacerle mi particular homenaje, en expreso agradecimiento por haberme dado tantos buenos ratos leyendo títulos de su producción poética como Las adivinaciones, Manual de infractores o ese magnífico volumen que hace un exhaustivo recorrido de su obra, Somos el tiempo que nos queda. Del muy celebrado día de hoy, me quedo con las palabras -no sé si ciertas, pero muy hermosas- que ha pronunciado en su discurso de la entrega del premio, convencido de que "la poesía puede corregir las erratas de la historia" y servir de paliativo contra la zozobra de estos tiempos duros que vivimos, además de la mención que ha hecho de sus compañeros de generación fallecidos, de la que él, junto a Francisco Brines, son los únicos supervivientes. Enhorabuena, J.M. Caballero Bonald.

3 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Precioso homenaje, preciosa ciudad, y precioso TÚ. TE AMO.

Raúl Viso dijo...

Preciosa tú, no te fastidia. ;)

TE AMO.

La Maga Lunera dijo...

:)
TE AMO