"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















lunes, 29 de abril de 2013

Capacidad lectora, capacidad comprensora




La verdad, no me sorprende: ya sabía yo que la entrada que escribí hace no mucho acerca de los oportunistas y las modas, y en la que hacía referencia a esa tendencia, repentinamente emergente al menos en la literatura, de la práctica sexual BDSM -aquí la tienen, por si quieren saber de lo que hablo: http://adeshorasraulviso.blogspot.com.es/2013/04/modas-oportunistas-enmascarados-y.html-, iba a atraer a algún mendrugo incapaz de leerla, retener las palabras en su embotado cerebro, asimilarlas, y por último comprenderlas. Que no es lo mismo leer que comprender, oigan. Aunque haya personas que no sepan que lo uno debería ser inherente a lo otro.

Pero al lío, que no quiero darle más importancia de la que tiene ni más promoción de la que merece a este asunto. El caso es que, al acceder a mi cuenta de Blogger, me encuentro en el Escritorio un comentario pendiente de moderación. Como esta malograda bitácora está muy falta de comentarios -no me comentan demasiado porque yo no suelo comentar en otros blogs, y cuando alguien lo hace es para empalagarme con mensajes de paz interior y amor universal y otras ñoñeces estilo Paulo Coelho-, corro a abrirlo comido por la curiosidad, y ya el ver que está firmado como anónimo me echa para atrás; es un viejo instinto el que me advierte de que esa palabra, anónimo, a menudo suele ser sinónimo de cobardía. No me equivoco: el desconocido firmante, no sé si jambo o jamba, despotrica sobre la entrada de la que les hablo, argumentando que no tengo ni idea de lo que es la sumisión -lo cual es cierto, y así se lo hago saber en mi comentario de respuesta; porque ésa es otra: mi moderador de comentarios no me impide publicar también las críticas, en contraposición a esas bitácoras en que sólo quieren escuchar, o leer, lo buen escritores que son sus administradores, sin mencionar ya que cuando yo hago una crítica desfavorable en otros blogs no lo hago firmando como anónimo, sino con mi perfil, que tiene foto, ubicación geográfica y datos personales-, que mi novia y yo somos unos reprimidos (en este punto me descojono vivo, a solas, delante de la pantalla de mi ordenador, mientras me llega el delicioso olor de las sábanas que a ella la envolvieron la última vez que estuvo en casa) y que debería follar (otra ristra de carcajadas) más. Le respondo como merece, me masturbo en honor de sus muertos más recientes e investigo, a través del buscador de visitas, cómo ha accedido a esa entrada en concreto. Tras mis pesquisas, doy con que el merluzo en cuestión iba buscando videos porno de sumisa follada y vejada por varios hombres -lo cual me parece chupi piruli; cada cual se busca sus consuelos, aunque tiene gracia que un individuo (ahora ya no me cabe duda de que es un jambo) vaya llamando reprimidos a otros y les diga que tienen que follar más, cuando él está buscando con qué pajearse, probablemente a solas y a escondidas de su mujer o, lo que es peor, su madre-, a juzgar por los famosos portales pornográficos que aparecen en los resultados de búsqueda, eso sí, por debajo del nombre de mi blog, de lo cual estoy bastante orgulloso. Después de eso, me pongo a meditar acerca de qué es más malo: que la gente lea poco, o que lo poco que lea, para colmo, lo lea mal.

Este pobre pajillero no debió entender, al leer la entrada, que yo no estaba criticando la práctica sexual en cuestión -creo que queda muy clara mi postura al respecto en las primeras líneas-, sino las modas, casposas, efímeras, volátiles, laxas, que surgen en la literatura. En la literatura y en cualquier otro ámbito; pero a mí, como juntaletras, lo que me compete es lo primero. También criticaba el afán de oportunismo que hay en el mundo, y condenaba a esos autores que buscan polémicas facilonas para ingresar de una forma poco trabajada en el alto pedestal del arte. Ni sé, ni tengo porqué saber de sumisión. Si supiera de eso, agacharía las orejas, no estaría escribiendo esta entrada ahora mismo y me dejaría achantar por cualquier imbécil -y cobarde, firmando como anónimo- que entrase a comentar en este espacio literario. No se lo tengo en cuenta, porque es comprensible: atado de pies y manos, amordazado, con una máscara sobre los ojos y unos azotes en la espalda, además de tener a varios o varias por detrás dejándole el culo como un bebedero de patos, es totalmente imposible coger un diccionario. Porque ésa es otra: cómo escribe el portento, qué clase magistral de ortografía. Pasen y vean.

7 comentarios:

Raúl Viso dijo...

Ahora me buscan de Madrid poniendo en Google: "blog de las deshoras bdsm metiendose con los amos y las sumisas". ¿Quién será, quién será? Y es que hay gente que no se cansará nunca de tomarle a uno por gilipollas.

Raúl Viso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pedro Salgado dijo...

Gracias por las molestias, mis sumisos están felices por tu atención. Buena entrada plagada de incoherencias. Creo que quien debería aprender a escribir eres tú.

Raúl Viso dijo...

¿Te das por aludida, Catwoman? Vete a crujir tu rutina con Danet, abrazafarolas.

Raúl Viso dijo...

La cosa no iba contra la práctica sexual, sino contra tu colega el valiente anónimo. Pero me da lo mismo... Me gustan las peleas justas: yo y mis cojones, contra un montón de boniatos. Quítate el saco de comer alfalfa para poder leer debidamente.

La Maga Lunera dijo...

Que follen a todo el mundo!!TE AMO.

Raúl Viso dijo...

Más quisieran... Que aquí algunos cogen la fama, y otros cardamos la lana. TE AMO.