"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 26 de marzo de 2013

"Los ahogados", de Richard Mason




Escrita cuando Richard Mason (Johannesburgo, Sudáfrica, 1978) sólo contaba con veintiún años de edad y cursaba su primer año en el New College de Oxford, Los ahogados es una novela con una fuerte carga lírica, extraña e intensa, que trata temas como el sentido de la culpa, la responsabilidad y la idealización de los primeros amores. Pero hay muchos datos más a destacar de la biografía de este autor, y no solamente lo inusual de su prematuro y acertado debut literario, como por ejemplo sus dos proyectos altruistas en un aparte de su aún breve trayectoria literaria: el primero es la Kay Mason Foundation, organización humanitaria que levantó en memoria de su hermana, fallecida cuando él todavía era un niño, que persigue un firme objetivo de lograr una mejor educación para los niños de Sudáfrica y cuenta con el patrocinio y beneplácito del Arzobispo Desmond Tutu, Premio Nóbel de la Paz; el segundo, es haber establecido el Proyecto Lulutho en treinta y seis hectáreas de terreno en Tunga Valley, situado en el Cabo Oriental de Sudáfrica, que ofrece transferencia de conocimientos, oportunidades de empleo y la restauración de un ecosistema devastado para proteger y preservar el paisaje del Cabo Oriental. Por estas actividades, Mason fue galardonado en 2010 con el Premio al Mérito en los Inyathelo Philanthropy Awards de Ciudad del Cabo.

Acertado debut literario, como digo, pues soy de los que suele desconfiar del talento de esos autores que se emperran en publicar antes de cumplida cierta edad. Creo que las prisas que tienen muchas jóvenes promesas literarias por publicar, sin dejar macerar un poco más su obra en la experiencia vital que les aporte la mirada idónea que su modo de entender la literatura necesita, y dejando sus  potencialmente valiosos manuscritos en editoriales que sólo buscan la autofinanciación del autor y no tienen un peso importante ni demasiado prestigio, ha acabado tempranamente con muy buenos escritores. Pero a Richard Mason parece que le salió bien la jugada; aunque Los ahogados no es de esos diez libros que me llevaría para acompañarme en el exilio, creo que es una novela bastante notable para la edad a la que fue escrita. 

En una gélida tarde de invierno, James Farrell, hombre de setenta años, se sienta a contemplar el atardecer frente al mar. Hace veinticuatro horas que Sara, su esposa, ha muerto en Seton Castle, la mansión que han compartido durante más de cuarenta años de convivencia. A medida que anochece, Farrell medita sobre el sentido de su vida y tratará de buscar respuestas a las cuestiones que le atormentan; no entiende que, siendo como es él un hombre bueno, haya sido capaz de asesinar a sangre fría a la persona con la que ha compartido casi medio siglo de vida en común. Buscará esa clave en su pasado y en el amor sin medida que sintió por Ella, prima de Sara, cuando él aún era un prometedor violinista que cosechó éxitos y vivencias únicas, preguntándose acerca de las pruebas desmedidas por las que pasó para conseguir su amor y las trágicas consecuencias que sucedieron.

Obra bastante notable, insisto, contando a la edad con la que se escribió, que habla de la tiránica exigencia de algunas mujeres y de la ciega sumisión a la que algunos hombres pueden entregarse para conseguir el amor de las primeras, del egoísmo de entregarlo todo a personas que no lo merecen y olvidar a otras que sí debieran ganarse nuestro amor y respeto, y también de lo absurdo y peligroso de idealizar en demasía el primer amor. Los ahogados, término que da título a la obra, hace referencia a esas personas asfixiadas por responsabilidades que no buscaron o por relaciones sentimentales que, por circunstancias de la vida, resultaron erróneas. Una historia entretenida, que nos hace meditar acerca del crédito que damos a según qué personas que quizá no lo merezcan y nos induce a ser responsables de nuestros actos, asumiendo sus consecuencias. Soberbia madurez con la que la escribió su autor, siendo tan joven como era en aquel entonces; aunque, como ya he dicho, no es uno de esos libros que quedarán indelebles en mi memoria, me ha despertado la sed de acercarme a sus otras obras, como son Una habitación iluminada, Us y Nosotros. Madurez al servicio de la joven literatura.

2 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Muy buena reseña, tanto, que me han entrado ganas de leerlo. Te amo, vida mía.

Raúl Viso dijo...

Es entretenido y creo que no te disgustaría. Poco más puede decirse de este libro. TE AMO.