"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 25 de diciembre de 2012

Wake up



Abrir los ojos, permitir que la luz sucia, cinérea del amanecer te hiera la mirada y te haga buscar un endeble, quizá ficticio, asilo entre las sábanas. Sentir que uno ha permanecido toda la noche combatiendo con un enemigo indefinido, de extraña procedencia, que sostiene nuestros errores en alto y los muestra como merecido trofeo, la cabeza seccionada agarrada desde los cabellos por una mano sangrienta que aún guarda la última mirada del condenado antes de que hubiera sido decapitado. En la mesita de noche tal vez una petaca, dos vasos, un licor amargo, un trago para los demonios ulteriores y tres para mí, yo pago. Y en las sábanas revueltas, en el jergón, en las mantas mullidas que no curan este frío crónico, un estar sudado de ti mismo, un trepar de la hiedra venenosa de la fiebre, un grito ahogado por la almohada. Amanece, el sol esclarece. Y es verdad -quizá la única verdad-, pero a veces duele. 

O dolía. Porque sé que sabes de lo que hablo: conoces la sensación de enfrentarte a un nuevo día, que nunca es nuevo en realidad, y decidir frente a tanta magnificencia del amanecer que la vida, cuanto menos, es absurda. Pero yo hace algún tiempo que no tengo ya esos despertares; ahora puedo girarme en la cama y sentir tu apretado talle contra mí, el relente tibio de tu aliento lavándome de lo más oscuro de mí mismo, tu mano sobre mi pecho o sobre mis genitales grabándome en la piel la idea del futuro, que toda la vida me pareció aterradora por inalcanzable. Me consta que, aun con todo, de vez en cuando y aunque no lo digas, tú todavía tienes esos despertares que más bien parecieran un inventario de errores cometidos y carencias, de un pudo ser y no fue, de todo lo irrecuperable... Y eso condiciona mi propio despertar. Entonces quizá lo mejor sería seguir durmiendo, no atestiguar la luz que nos baña, negar el sol que nos mantiene con vida aunque nos muestre la verdad, aunque ilumine también la mierda del mismo modo que ilumina las miradas e infiere la vida. Condiciona mi despertar, pero no es tarea pesada ni ingrata; muy al contrario, me lavo de mis errores y me desvisto de todos los dolores y salgo de la cama a trabajar mis días por ti. A veces encuentro de ti un simulacro de reproche por abandonar la cama y dejarte sola en ella, pero sé que un café en la mesita, una nota en la almohada y toda mi fuerza y mi coraje -que son tan pocos, pero son tan tuyos- concentrados en un abrazo de buenos días.

Hace tiempo descubrí esta canción por un fabuloso cover de Paolo Nutini. Luego, como suele ocurrir, accedí a la original, de una fuerza abrumadora. Buen conocedor de tus gustos y preferencias, a ti te gustará más la canción original, de Arcade Fire, por ser más alegre, por llevar ese himno como de mundo por tomar a la fuerza y sin permiso. Yo te dejo ambas. Para que me recuerdes, para que nunca te apartes ni te rindas, para que cuando la escuches sepas que hay una persona en el mundo que respira por ti.TE AMO.



2 comentarios:

Eusebio Priego dijo...

Sublime, Raúl.
Un abrazo, amigo.

La Maga Lunera dijo...

Siempre hay un motivo para levantarme, tanto de la cama, como del suelo, al que tantas veces caemos.Tú, tu mirada sobre mi, nuestro futuro. Gracias amor, por cada cosa. TE AMO.