"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















lunes, 6 de agosto de 2012

"Al este del Edén", de John Steinbeck


Vamos con otro Premio Nóbel de literatura: el que recibiera en 1.962 el escritor estadounidense John Steinbeck (Salinas, California, 27 de febrero de 1.902 – Nueva York, 20 de diciembre de 1.968).

 Acabamos de terminar hace unos días, mi pareja y yo, la ambiciosa novela –luego matizaré debidamente el adjetivo- Al este del edén, que sin ninguna duda nos ha aportado a los dos muchos buenos ratos leyéndola en voz alta. Escribir esta reseña literaria para mí supone un gran placer, por varias razones. La primera razón atiende al extraño y cómico modo en que me hice con este libro –exactamente el mismo ejemplar que aparece en la fotografía: un libro grueso, solemne, de tapas duras en piel azul y caracteres de portada dorados; uno de esos magníficos volúmenes que, colocados en los anaqueles atestados de una biblioteca personal, aportan serenidad y solidez de confort a la decoración de un cuarto o una casa-: mi chica lo encontró en una tienda de artículos de segunda y hasta de tercera mano, en muy buen estado y a muy bajo precio, ¡tan sólo 0´50 euros! No todos los días uno encuentra un tocho de casi ochocientas páginas, de uno de los escritores estadounidenses más empáticos que existen con las flaquezas que conforman el alma humana, a ese precio ridículo. Sabiendo de mi pasión por las historias de la América rural y profunda y los paisajes y personajes fronterizos, y no pudiendo comprármelo en ese momento, decidió esconderlo estratégicamente entre los demás volúmenes a la venta, como corresponde hacer a un buen cazador de libros, para que nadie se lo llevase y yo pudiera adquirirlo otro día. Y así fue. Me dio aviso de la localización exacta del ejemplar, y en cuanto nos fue posible nos acercamos por el establecimiento a “recuperarlo”. La sorpresa nos llegó cuando, ya en la caja, la dependienta nos dijo que la etiqueta estaba equivocada y el libro no valía cincuenta céntimos de euro... ¡sino solamente cinco! Avergonzado sin saber por qué, mientras sentía en mi espalda a mi novia aguantándose la risa, entregué la moneda de cincuenta céntimos que llevaba preparada para pagar y esperé el cambio, casi tentado de rogarle a la dependienta que no era necesario que me entregase la vuelta. La segunda razón, aunque puede que quizá algo peregrina, tiene que ver con el nombre del autor, John Steinbeck: cada vez entiendo más la fascinación de mi pareja por algunos nombres de autores y capitales del mundo; por solamente su hermosa sonoridad, hay nombres que ya evocan o sugieren una grandiosidad artística o geográfica. La tercera razón se debe a las películas que he visto basadas en obras de este autor: Al este del edén (1.955), dirigida por Elia Kazan e interpretada por James Dean, ganadora de un Oscar y un Globo de Oro, y Las uvas de la ira (1.940), dirigida por John Ford e interpretada por Henry Fonda, ganadora de dos Oscar; películas que me gustaron cuando las vi en su día, y que me conminaban a leer las obras en las que estaban basadas. 

Ambientada en un periodo de tiempo que abarca desde las llamadas “guerras indias” hasta la Primera Guerra Mundial, Al este del edén nos cuenta la dramática historia de la familia Trask, en una sucesión de tres generaciones. Adam Trask, el protagonista, verá en el carácter de sus hijos (forjado por el abandono y la vida disoluta de la madre de éstos, su esposa, la pérfida Catherine) casi un calco de la historia que le condujo a separarse de su hermano años atrás. Novela coral con una trama muy sofisticada de traiciones familiares, pero también muy concienciada con la solidaridad, el sentimiento de culpa y la redención que pueden darse en el entramado complejo del alma humana. Sin duda, por envergadura y temáticas a tratar, ésta es una obra -ya lo dije anteriormente- ambiciosa, con una cuidadosa construcción del perfil de cada uno de sus diversos y variopintos personajes, siendo el más logrado, sin duda alguna, el de Catherine, femme fatale que nada tendría que envidiar a la mismísima Milady de Los tres mosqueteros

Con esta novela y otras de su producción, Steinbeck se caracteriza por ser un perfecto conocedor de las bajezas y grandezas que pueden darse a un mismo tiempo en el ser humano, además de poseer una empatía y una atención especiales para reflejar, con todo lujo de detalles, con abrumadora exactitud, la América rural y los movimientos políticos y sociales del momento. Tanto es así, que a veces da la impresión de que las historias quedan estáticas en algunos tramos, embarrancadas por momentos en los concisos pormenores que describen con excesiva precisión el paisaje y los sucesos históricos de la época; pero también estos escarceos y dilaciones ayudan a que, al menos en esta novela, la lectura resulte gradualmente placentera, yendo de menos a más, y desbancándose así de esas obras que, justo al contrario, comienzan con mucha fuerza pero van quedándose en nada en tanto que uno va pasando página tras página. En lo que a mi opinión personal respecta, esta obra tendrá siempre un lugar de mención de honor en las estanterías de mi biblioteca, y siempre que vea el libro colocado en su ubicación despertará un capítulo hermosísimo de mi memoria y todo mi cariño. 


5 comentarios:

La Maga Lunera dijo...

Este siempre será uno de los libros más importantes de mi vida, por todo lo que conlleva, tanto, tanto, que no cabría ni en mil textos. Muy buena reseña, y un libro completamente recomendable.

Raúl Viso dijo...

Soy más bien mediocre escribiendo reseñas literarias, la verdad sea dicha, pero también para mí se ha convertido en uno de los libros más importantes que haya leído nunca por haberse convertido en un símbolo nuestro. Y sí, es muy, muy recomendable.

Criticon dijo...

Estoy terminando mi primer libro de Steinbeck, "Las uvas de la ira". Me recomiendan seguir con este? Saludos.

Raúl Viso dijo...

Te lo recomiendo. De hecho, los libros de Steinbeck que más me gustan son "Al este del Edén" y "De ratones y hombres". Saludos.

Criticon dijo...

Gracias