"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















jueves, 28 de junio de 2012

Prosas desdeñables: "Llamo a lo indómito"




Hay una luz estelar de distancia insoportable en todo lo que acecho. La tarde ya cae, con motivos de nostalgia y derrumbe cae, sobre estos papeles sucios, estos manuscritos para el polvolvido de denuncia a qué, a quién. Fumo: la brasa del cigarrillo es la ira de su propia ceniza futura. Sólo para mí mismo he de anunciar los reproches. ¿Seré yo quien juzgue al recuerdo sobre los malecones del tiempo, los rompeolas de la memoria? No quiero huellas ni rastros de infancia o pánico en esta tarde de mi vida.

El mar ha quedado tan lejos... No huelo su mística presencia ni soy mudo testigo de su hambre; no formo parte de la línea divisoria; no pertenezco esta tarde a la ola voraz, a la congregación de agua y sal entre las rocas de belleza ciclópea. Mi pecho es la lejanía que hace próximo el recuerdo, y cumpliré fantasmas como promesas en la finitud del amor.

Llamo a lo indómito y a lo desbocado, al océano y a la violencia natural hoy que la paz quiere matarme de aburrimiento; necesito esa pulsión de vida total, latido perfecto del mar que siempre llevaré dentro, metrónomo ambicioso. Lo demás puede callar, todo lo demás: las máquinas del trabajo que fabrican días idénticos, los espejos cotidianos, las horas muertas en que uno ha de hartarse de ser hombre y buscar nuevos instintos en el tacto, en el olfato, en la mirada, en el sordo lenguaje de lo apenas perceptible.

Que la erosión sea mi voz hecha agua combatiente en la carrera y el rumor del oleaje comprimido en la ausencia de noches mediterráneas.

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