"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















jueves, 3 de noviembre de 2011

Ansiedad (del poemario "Ejercicios con lo oscuro")

"Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos"

PABLO NERUDA




1ª VERSIÓN


Yo soy aquélla que cruza tus noches
y te hace ingresar en los derroches.


Aquélla, como un amor tan antiguo,
no olvidado, que vuelve de continuo


a espesar tu estática madrugada,
a darte visión nocturna, mal dada


hora de muertes, matanza de oxígeno,
amenaza de nadie que exige, no,


que te induce a abrevar en el Leteo,
que te otorga prisión como a un reo


que no quisiera salir de su celda.


En tu sueño interpongo mis leones,
la caza, el asedio, las sensaciones


de muerte inmediata y crucifijos
de miedo y otros muchos entresijos.


Soy la ansiedad raptora y tú el adicto
de mi éter de asfixia, tú el convicto


de mi nocturnidad: crezco del miedo
que te inflijo; subo, trepo y me enredo


al norte de tu sombra, predadora
al fin de tus complejos, segadora


de la represión que anuncia tu vigilia.



2ª VERSIÓN


Encaje de la sombra ciñéndose a mi pecho roto.
Escombrera acaso de amor maltrecho, soledad
al término de su puñal difuso.
Augurio equívoco de una muerte que nunca se equivoca.
Aullido del perro insomne que anuncia con su instinto
un muerto en la mañana.
Blues de los hipocondríacos.
Angustia, sobre todo angustia -ansiedad que partiste
mi pecho a cuchillazos-.
Branquia de pez fuera del agua, éter de asfixia.
Pulso enarbolado, corazón con espuela y noche
en el costado.
Corporalidad a gritos, pánico a ultranza.
Sensación de muerte inmediata abriendo claro túnel
hacia el miedo.
Enemigo invisible, francotirador apostado que acaso
disparase desde dentro de uno mismo.
Alerta falsa, alarma y síntoma ficticios
para un peligro en realidad inexistente
o desquiciada mano que mece la cuna en la que otra vez
no podré dormir.


Tu nomenclatura es una sesión
en el abismo;
cuántas definiciones para una misma penuria.


Y sin embargo no importa el nombre
con que los hombres no supieron nunca definirte;
no ahora, no para mí,
ahora cuando en mis sueños interpones tus leones
y dudo ya de mi cordura, de las sensaciones
o las noticias de mi cuerpo
que prevé esta noche un nuevo simulacro de la muerte.


Tu nombre, ahora lo sé,
es ansiedad;
pero lo mismo podría ser asedio.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Nebulosa (inédito)




A una gata


He regresado al poblado
donde los gatos otorgan el mundo,
ceden sus calles llenas de noche,
sus sombras aglomeradas
allí donde el hombre no puede verse a sí mismo.
Son anonimato y competente caza menor,
asedio, desvelo, vigilia y estilo;
ellos reinventan el erotismo aquí donde el mar
duele de hermoso y de cercano.


Yo:
forastero de estas calles para el reencuentro
-que no sucederá, que no se cumplirá-,
zozobra de amor, extraño en la ribera,
amante lejano del mar y su latido,
figura fronteriza en la esperanza de esta noche,
pobre hombre tratando de pasar inadvertido...
Siento que no pertenezco
a la muda historia de esta tierra.
Tantas veces mencioné el mar en mis páginas
(tantas que ya no me acuerdo), y ahora
no reconozco mi alma repartida en la bajamar.


Aquí arriesgo mis recuerdos por esos ojos verdes
vigilando en mitad de la noche cerrada,
letales de ternura.
                              Un contoneo
casi de humo, una elegancia imposible
por un año conteniendo estas coordenadas
en mi frustración.
Alcanzar el mar ha sido mi signo,
alcanzarla a ella y besar sus pies-espíritu.


Nebulosa está perdida
donde no llegan ni llegarán las palabras,
fugada de mis manos de hosco hueso,
de mi abrazo sin artificio,
deslizándose sin miedo,
internándose con un silencio de olas
en ésa que ya no es mi madrugada.
Fantástica Nebulosa, que violó
dulcemente mi soledad elegida
y arrastraba en sus formas un amor nunca escrito.


(Traes equilibrio en cada uno de tus etéreos
movimientos,
                       y en el pelaje, nocturnidad
y espuma.
                  Ven, gata, ánima, busca mi caricia
en esta orilla solitaria, en este poblado
de desencuentros, si es que es lícito
confiar en mí, pobre humano entre lo humano,
bípeda bestia
que tan torpemente prescindió de sus instintos.)


 Poblado marinero Torre la Sal, Ribera de Cabanes, agosto de 2003