"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















miércoles, 6 de julio de 2011

Brindis (del poemario "Desdén de las cunetas")




La copa en mis manos
está quemando.
La duda escora en su fuego líquido;
partículas de corcho
-¡hombre al agua!- sugieren
náufragos.
                    Y alzo así ambas
(la copa, la duda)
a gesto perdido, como sabiéndome
celebrado de ningún logro,
porque una amarga resignación
incita a este trago
y la memoria se asoma al relumbro del vino
y amago un brindis
que no consumo.


Dejo a otros celebrar sus errores,
les cedo el sopor beodo
por el que descienden como mediante
una trenza de espejismos:
yo quiero estar solo en mitad de tantos,
ser codo en la barra
y poema en el tintero,
silencio, por sobre todo silencio
de testigo de su afecto exaltado,
al fondo del cristal bogar
como por un río alumbrado de escenas
vividas.
               Ya tuve otros amigos
-ruidosos, bárbaros, disolutos-
que aseguraban ser el licor prometido.
Se fueron. O tal vez
nunca acudieron a la cita
del compromiso y la lealtad acérrima.


París era una fiesta;
pero yo bebo solo ahora,
y me gusta.
                      Saberme así,
curado de máscaras, celebrándome
a mí mismo,
como un Walt Whitman difícil y afeitado
que entrase a destiempo en sus propios versos.


Todo está ya
en otro tiempo.
Si continúan ellos allí,
en su Neverland excesivo, no me importa;
yo sigo aquí tranquilo,
                                    fumo
y no reniego de aquello que me dieron
por más que ahora ya no me sirva.


Voy a brindar por mí, no a amagar
sino a cumplir, a cometer
ese gesto, verter esa sangre y sus grados
en esta otra sangre congelada en mis venas.


Y que el olvido me sea propicio.
Y que el Diablo reconozca a los suyos.

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