"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















lunes, 13 de diciembre de 2010

Despertar (del poemario "Desdén de las cunetas")

Canta el gallo
y se hace esquirlas la madrugada.

Más allá de esta imagen
cotidiana, a lo lejos, perduran aún las luces
de una ciudad exultante de amores negados.

Despiertas. Y estás solo,
pero ya no debieras sorprenderte:
siempre estuvieron hechas tus noches
de un deseo inmarcesible por incierto,
siempre idealizaste aquellos labios
que nunca te susurraron al oído;
nada resulta más hermoso
que lo que nunca tuviste,
que lo que te negó la vida,
o perdiste, o negaste
tú a otros.

Y ahora quisieras precipitarte al alba extraña
de una cama ajena
en vez de a ese cuaderno insomne
de palabras sitiadas, de frases-lucha
que siempre acaban convocando,
inútilmente, el ideal de lo imposible.


Cabanillas del Campo (Guadalajara). Abril de 2008

A la noche (del poemario "Ejercicios con lo oscuro")

"Ser en la vana noche
el que cuenta las sílabas."

JORGE LUIS BORGES, Tankas










Yo canto a la noche primigenia y promisoria,
a tanta deshora sostenida en mis palabras
como acordes de guitarra rota entre la escoria
o ritmo ancestral de ritual de abracadabras.

Yo sostengo una mínima fe en su recinto,
abro su tinta del retiro, tiro mis sueños
en el varadero de los astros y precinto
todas las esperanzas que ya no tienen dueños.

¿No es el nacimiento como una noche anterior
y la muerte segura una noche posterior?
Para encontrar el alba más hermosa -su juego
de colores, sus fases: anhelos para el ciego-,

¿no es necesario acaso ser séquito nocturno,
respiración y latido o sueño e insomnio
buscando a tientas el término satisfactorio
que, como dádiva, nos otorga lo diurno?

Yo me acuesto en su alquitrán intangible, espero
sus constelaciones, idolatro sus criaturas,
voy absorto de sus ciudades de paso empero
que cruzo su extensión, sus cerros y sus llanuras,

sus calles, sus parques, sus océanos insomnes,
márgenes donde los párpados quieren caer
con sonido de cerradura y romper los goznes
de los sueños que la pura noche ha de traer.

En su perímetro yo no duermo: crezco y duro
en su transcurso, compongo la voz del conjuro
con ritmo de mareas que controla la luna,
con formación de arenas que disponen la duna.

De la noche quiero sus sigilos, sus prodigios,
sus máscaras propicias para el crimen, quijadas
que vistan las ojeras negras de los auspicios
que reparten y acumulan tantas madrugadas.