"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















martes, 4 de mayo de 2010

A tres fuegos (del poemario "Ejercicios con lo oscuro")

A Roberto Martínez Sánchez


"Si, la electricidad es eleática, nos ha petrificado las sombras. Ahora forman parte de los muebles y las caras. Pero aquí, en cambio... Mire esta moldura, la respiración de su sombra, la voluta que sube y baja. El hombre vivía entonces en una noche blanda, permeable, en un diálogo continuo."

JULIO CORTÁZAR, Rayuela



FUEGO PRIMERO


"En medio de la noche, rodeados de vastedad y silencio,
tuvimos la dulce tarea
de aprender a deletrear el mágico alfabeto
            del fuego."

JOSÉ PÉREZ OLIVARES, Habla Enós


Ahora enciende el fuego salvaje de las deshoras
y la conversación, ahora que la reunión en la hoguera
no conmueve ya a los hombres,
que la noche hoy es menos negra tras los neones viciosos
del urbanismo
                                    (pero, entonces,
qué mínima estrella cabe esperar de los cielos
sucios de las capitales, 
qué astro empañado al menos y vertido
sobre los nombres a que se atiende con violenta arquitectura,
su luna ciega hasta el suburbio y más allá),
ahora que asistimos indiferentes
a cuanto tenemos de unidad damnificada,
          y el presente campamento
          es el de los desaparecidos,
y de ellos hablaremos con una botella
entre las manos...


                                          Hablaremos
de los que ya no están, del escándalo
de su permanencia entre las adormideras del olvido.
Hablaremos a razón de pura ausencia,
como si la vejez ya nos hubiera enderezado
irrevocablemente hacia la muerte.


Nos han dejado una madrugada
repleta de sonidos, hoguera y combustión
donde arrimarnos en calidad de confesores
sin que arriben la culpa o la vergüenza,
un hachís libanés y empalagoso,
unos alcoholes divinos para deshermetizarnos
y hebrar el diálogo que ya nunca mantenemos
con nuestros respectivos fantasmas.


Atiende, pues, a los demonios del fuego
que devuelven la memoria
de ciertos espacios en el tiempo, ciertas coordenadas
de un cobalto agredido.
                                                   Y ahora préndele, amigo,
aplica la llama, atiza la fogata
que ha de tringular la noche;
para que cada secreto encuentre su biombo de humo,
cada sonido su barrera en la espesura,
y los evocados, los ausentes hoy,
los desaparecidos,
                                           callen y se marchen
con más convencimiento.


FUEGO SEGUNDO

Porque cada silencio entraña mudas reservas
parecidas a traiciones, a pequeñas herejías
por su actitud común retrospectiva y cavernosa.


Creo que tú también sabes
lo que cabe entre dos voces sin emisión:
pasa el ángel de alas incendiadas desbrozando
a fuego dócil la conversación, y las palabras
que sólo pensamos sin llegar a decirlas
son de repente combustible de la nada.


Crecen así los ruidos en las afueras
de ti y de mí,
                           y la noche
gana rápidamente la humedad
y la previsión de su propio avance,
y traga maleza la hoguera.


No te reprimas, no les concedas un sólo segundo
a esos silencios de los que te hablo;
se vuelven frondosos si no los combates,
lobos de lo insonoro
hasta darle caza a tu vida.


FUEGO TERCERO

"En la densa y profunda noche
de la Prehistoria
alimenté el fuego [...]"

JOSÉ PÉREZ OLIVARES, Discurso del sobreviviente


Este emblema que es la hoguera
para los que barajamos tantos recuerdos...
Antes estuvimos
braceando en la perpetua oscuridad
y el frío cavernario;
no tenía incandescencia nuestra memoria.


Ven, arrímate y entra en el círculo
en torno al fuego hospitalario.
Buscar el móvil de esta luz indolora
es restablecer el hallazgo que marcó
nuestra supervivencia, rescatar
el primer sentido de la noche primera
de los tiempos.
                                 Huele la resina
hasta que llegue a ser ceniza
y oye a la brasa agradecida, escucha
el hambre de las ascuas en el frío austral
que espera tan cerca del vientre del alba.


No, ya no bailan llamas a lo lejos,
no brillan fogatas en lo profundo
del bosque y de la selva;
el viento no trae
el olor de la leña presa del incendio.
Ni antorchas hay para guiarnos,
y ya nadie traerá la caza.


Anguix (Guadalajara), agosto de 2003