"Mis criaturas nacen de un largo rechazo."
PABLO NERUDA




















viernes, 30 de abril de 2010

Autorretrato (mera meditación)

Quién pudiera verse desde fuera de sí y salirse de uno mismo para poder contemplarse y componerse una imagen fiable y ajena del todo a su propia persona, no ya desde su consabido reflejo en el agua dura del espejo o desde el instante paralizado y siempre pretérito de una fotografía, sino más allá de esos ángulos engañosos e inamovibles, más allá de esas trabas, desde la mirada de los otros -orilla de expectación apoyada en un mar de crítica, la mayor de las veces-, que tal vez habría de descifrarnos nuestro gesto más feo y real, ese gesto torcido y definitivo que vestiremos en la horizontalidad de la muerte.
Muchas veces he buscado en mí ese mismo gesto, el gesto sin conciencia ni propósito que sé que cometo sin percatarme. Y así, en ocasiones, hay quien me ha sorprendido asomado al hábito embebido de mirarse a los espejos y me ha tachado de presumido o narcisista, ignorando que mi hábito no es vanidad ni tan siquiera hábito, sino propósito de perspectiva, búsqueda, quizá puro juego. Lo más cercano que conseguí encontrar a ese gesto al que me refiero fue algunas malas fotografías que alguien me echó por sorpresa o por azar, capturándome de improviso con mueca idiota de párpados cerrados y boca ancha de bostezo inoportuno, por ejemplo, o mirando hacia qué punto, en segundo o tercer plano, por detrás del principal o principales fotografiados, abstraído y con esa cara imberbe, pusilánime, como reblandecida de modorra, con que suelen enmascararnos la abstracción y la vida contemplativa.